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EL TERROR TIENE FORMA DE PAYASO

Al escritor de best sellers de terror Stephen King le preguntaron en una ocasión cuál era para él la personificación del terror. La respuesta fue reveladora: Ronald McDonald. El payaso encargado de deformar la figura de millones de niños en todo el mundo a través de sus prefabricadas hamburguesas recibió ese raro honor. Y no es extraño, ya que muchas personas nos sentimos perturbadas cuando vemos sonreír a un payaso. Tal vez no podamos evitar preguntarnos de qué demonios se ríe. Tal vez dudemos de que conserve su sonrisa tras la máscara. O que la sonrisa que tenga no sea precisamente amistosa... Probablemente el halo amargo y contradictorio que acompaña a los payasos es algo que debemos a la ópea italiana y al personaje de I Pagliacci, que con el tiempo ha adquirido tonos más siniestros. De algún modo por ser un elemento que toca nuestra etapa más frágil y posibilitadora, la niñez, la figura del clown ha conseguido esa habilidad de despertar en muchos de nosotros terrores irracionales e infantiles.

El propio Stephen King exploró el terror a los payasos en una de sus obras más inquietantes, It. La novela tuvo una pésima adaptación al cine (imagen superior) con reparto televisivo. Y es algo general decir que las películas de terror con payasos son series B de corte muy pobre o películas gore sin ningún interés real para los amantes del género. La más destacada de las películas del género tal vez sea la rara y divertida Payasos Asesinos (Killer Klowns from Outer Space, 1988) donde los payasos eran además alienígenas. Otros títulos, como Dead Clowns (2003) o Fear of Clowns (2005), que tuvo una secuela en 2007, no merecen ni un visionado.

Pero si hay un medio que ha logrado adaptar con brillantez la figura del payaso con toda su complejidad es la televisión a través de la serie de animación por excelencia, los Simpson. La figura de Krusty el Payaso, un clown televisivo borracho, especulador y narcisista, arisco con los niños y tirano con sus subordinados, representa como pocos personajes la ambigüedad de los payasos. El personaje bebe también del siniestro Ronald McDonald, y de hecho tiene una cadena de restaurantes, entre otros muchos negocios de muy dudosa procedencia. El personaje ha protagonizado alguno de los populares episodios de Halloween, dejando salir el lado más macabro de la serie.

Por si esto fuera poco la serie nos ofrece a otro payaso siniestro en la figura del villano por excelencia, alter-ego de Bart en la serie, el maquiavélico, intelectual y refinado psicópata Actor Secundario Bob. El personaje ha protagonizado numerosos planes de aniquilación, convirtiéndose en uno de los más populares secundarios del show.

Otro medio que ha sabido explotar la figura del payaso siniestro ha sido el cómic a través de la figura del Joker, némesis del caballero nocturno, Batman. El personaje fue ideado por el creador del cómic, Bob Kane, en 1940, inspirándose en la película The Man Who Laughs (1928), una película muda realizada por el director expresionista Paul Leni. La película es un melodrama basado en la obra de Victor Hugo, pero la imagen terrorífica de la sonrisa desencajada del protagonista (foto inferior) sirvió para definir al payaso del crimen más popular del cómic. El Joker era el contrapunto perfecto del siniestro Batman, un arlequín colorido que mostraba un lado siniestro y extremadamente psicópata. En sus orígenes el personaje era muy oscuro, un asesino macabro que fue virando en los 60, a través de los comics y la popular serie de Tv Batman hacia un bromista guasón y pesado.

Es en los años 80 cuando el personaje recupera todo el terror de sus orígenes, gracias a obras tan destacadas como La Broma Asesina, probablemente la obra maestra del personaje, una joya a cargo de Alan Moore y Brian Bolland. Tim Burton optó por llamar a Jack Nicholson para interpretar al personaje en su adaptación cinematográfica, una opción acertada dada la especialidad del actor en personajes desquiciados, aunque Nicholson no daba del todo el aspecto físico del Joker. Christopher Nolan ha optado por su parte por cuidar más la imagen (y posiblemente menos el fondo) al contratar al fallecido Heath Ledger para el que será uno de los blockbusters de este verano, Batman: The Dark Knight.

Y hemos dejado para el final lo más terroríco, la realidad. Hablamos de John Wayne Gacy, también conocido como Pogo o el payaso asesino. Este siniestro asesino en serie mató a 33 personas, de las cuales se encontraron 28 cadáveres, de entre 9 y 20 años. Gacy era un ciudadano ejemplar, un hombre de negocios amante de su familia que dedicaba su tiempo libre a amenizar a los niños hospitalizados disfrazándose de payaso. Llegó incluso a presentarse a concejal, pero el hecho de que una de sus víctimas sobreviviese hizo que se descubriera el macabro secreto de Gacy, quien abusó sexualmente de 33 jóvenes y niños para después matarlos y acabar enterrándolos. En 1978 confesó sus crímenes.

Gacy fue ejecutado en 1994, durante el tiempo que pasó en prisión pintó numerosos cuadros de estilo naïf, siendo uno de sus motivos más repetidos el de payasos. Tras su muerte sus cuadros fueron subastados, y como suele ocurrir en estos casos macabros el asesino encontró un pequeño culto de admiradores, que cada año celebran su ejecución con camisetas y fiestas. También existen películas basadas en la vida de Gacy, el telefilm To Catch a Killer (1992) y la más reciente película Gacy (2003), así como diversos grupos musicales que han rendido su particular culto al payaso del terror a través de canciones y otros bizarros homenajes.


EUROPA

Vivo en un lugar llamado Europa. Es un lugar construido gracias a matanzas y expolios en todas partes del mundo. Es un lugar viejo y decadente, que bebe de viejos imperios y la sangre de millones de almas inocentes. Es un lugar hipócrita, capaz de organizar una forzada alianza en base a intereses económicos para escupir después sobre los más básicos derechos humanos. La cuna del colonialismo, el genocidio y las cámaras de gas. Hoy ser inmigrante en Europa es un delito. Intentar salir de uno de los países expoliados y demacrados por los europeos es un crimen. Huir de un lugar empobrecido por los europeos, violado, torturado y quemado a lo bonzo por los europeos es un pecado. Los nuevos napoleones, los nuevos hitlers, proponen criminalizar la inmigración ilegal. Encerrar a un ser humano por el simple hecho de no tener un papel. Por el simple hecho de no haber podido elegir el lugar en el que nació. Por el simple hecho de no ser uno de los sagrados expoliadores. Mira a tu vecino. Sospecha de él. No es uno de los tuyos. No es un descendiente de los exclavistas, como tú. Gobiernos ultraconservadores como el italiano proponen leyes inhumanas y el parlamento europeo se plantea endurecer leyes injustas. Y gobiernos socialdemócratas, como el español, crean los futuros campos de concentración. En esto sí se ponen de acuerdo. Los pequeños napoleones con Barbie al hombre como Sarkozy, los Duces mafiosos con lifting a lo Berlusconi, las nuevas damas de hierro con esvástica en el cerebro a lo Merkel, todos de acuerdo. La estupenda película de Alfonso Cuarón Hijos de los Hombres nos da una pista de hacia dónde van a ir los tiros, celda en los andenes y barrios de contención... Europa, tierra soñada, paraiso de libertad y cuna de las guerras mundiales, único momento, por cierto, en que los países subdesarrollados pudieron explotar sus materias primas sin intervención foránea. Europa, sigue pisando y sigue mordiendo, porque lo duro pierde. El agua gana a la roca. Y hay europeos que no están dispuestos a seguir criminalizando la vida. Y muchos inmigrantes necesitan no seguir el juego ni perder sus valores para sumirse en el mundo gris de los europeos. Necesitamos lo mejor de cada mundo para dar una respuesta a su juego de apisonadoras y muerte.

TIMOTHY LEARY

Las drogas sólo sirven para esconderse y a mí no me gusta ni esconderme ni la gente que se esconde.
Frank Zappa

Empezamos nuestro episodio de hoy con una frase de Zappa, uno de los pocos músicos que criticó abiertamente la glorificación del consumo de drogas en los 60. Por desgracia Zappa era una rara avis en la década prodigiosa, una era donde se relacionaba el uso de sustancias alucinógenas como una vía para explorar el propio ser y otras dimensiones. El personaje del que hablaremos hoy, Timothy Leary, fue el gurú del LSD. Aunque el inventor del popular ácido lisérgico fue el doctor Albert Hoffman, un químico que descubrió la sustancia por accidente en 1943, fue Leary su mayor difusor en los años 60, y el mayor responsable de su uso a nivel masivo. Leary era profesor de psicología en la Universidad de Harvard que en 1961 desarrolló un programa de estudio de la sustancia. Como un niño con caramelo nuevo, Leary se emocionó con la faceta hedonista del producto, que pronto mezcló con una filosofía místico-oriental. El consumo de los estudiantes se disparó y Leary fue expulsado dela Universidad.

Ya fuera del ámbito universitario, Leary se convirtió en un gurú de la cultura psicodélica. Aconsejaba el abandono de lo material y la experimentación con el LSD. Siguió experimentando y escribiendo libros en los que mezclaba sus cuelgues con filosofía tibetana. Leary tuvo varias detenciones y problemas con la ley, él contraatacó presentándose como candidato para gobernador de California, compitiendo con Ronald Reagan. En 1969 se une a la famosa protesta de John Lennon y Yoko Ono en la cama. La vida de Leary en los 70 es una continua carrera, con fugas de prisiones, huídas a otros países y todo tipo de rocambolescas aventuras. Richard Nixon lo etiqueta como "el hombre más peligroso de EEUU". En los, encarcelado, continúa su producción literaria, siendo compañero de celda de Charles Manson. Muere en 1996 de cáncer de próstata. Su influencia en la cultura popular de los 60 es amplia, sobre todo en la música pop. Lennon, con el que participó en la grabación de Give Peace A Chance, no habría escrito Lucy In The Sky With Diamonds de no ser por la influencia de Leary, ni los Pretty Things la más directa LSD. También es nombrado en canciones de The Who (The Seeker), the Moody Blues (Legend Of A Mind) y en el popular tema del musical Hair, Let The Sunshine In.

Viendo la leyenda de Lieary nos podría parecer un simpático Robin Hood lisérgico que luchaba contra el malvado gobierno de EEUU. Nada más lejos de la realidad. Leary fue, sin saberlo, un títere de la administración estadounidense, interesada en desprestigiar al movimiento estudiantil en EEUU. Recordemos que fue el movimiento en las Universidades una de las mayores presiones frente a la intervención militar en Vietnam. Al gobierno le interesaba destruir y desprestigiar al movimiento social desde dentro. Y las drogas funcionaron a la perfección. La imagen del hippy idiotizado por las drogas ha perdurado sobre la del joven comprometido con su tiempo. Leary fue un instrumento utilizado por el Gobierno. Como muestra vale saber que la CIA utilizaba el LSD en sus interrogatorios. Y respecto a los que sigan pensando que el LSD contribuyó a la creatividad de la música en los años 60... yo no dejo de pensar que Syd Barrett, el genial e imaginativo líder de los Pink Floyd originales, seguiría vivo de no ser por cómo los alucinógenos se comieron sus cerebros. Los genios que desarrollaron su potencial en los 60 lo hicieron gracias a su imaginación, a sus cualidades humanas. Y quien piense que lo hicieron gracias a sustancias externas, es que prefieren estar dormidos. Y no me voy a molestar en despertar a nadie, no tengo vocación mesiánica como Leary.



ED GEIN

Algunos de los escasos lectores de este blog me acusan de ser excesivamente morboso. Y el capítulo de hoy no va a hacerles cambiar de idea. De nuevo debemos hablar de un psicópata, en este caso más que justificadamente ya que es uno de los personajes más influyentes en la cultura popular del siglo XX. Tanto el cine como la literatura y la música se han hecho eco de la infame leyenda del tierno asesino Ed Gein. Era un hombre marcado por una madre posesiva, cuyo fanatismo religioso acabó por trastornar la frágil mente de Ed. Al morir su madre en 1945, éste tapió su habitación. En el proceso se convirtió en un hombre taciturno y perturbado, que comenzó a profanar tumbas, robando los cadáveres que encontraba. Como si fuese un artista Ed transformaba los cuerpos inertes en piezas únicas, haciendo un collar de labios humanos, una calavera que servía de plato sopero, un cinturón hecho con pezones, lámparas forradas con piel humana, un chaleco hecho con vaginas... La lista de objetos que encontró la policía al descubrirle en 1957 es extensa. Y por encima de todos destaca un traje que se había contruido con trozos de las pieles de los cadáveres. Ed se vestía con su traje de mujeres muertas y salía de noche a bailar a la luna, en un caso extremo de travestismo necrofílico. De paso Ed había pasado de robar cadáveres del cementerio al asesinato. En 1954 asesinó a la camarera Mary Hogan y en 1957 la dependienta Bernice Worden. La desaparición de la última fue lo que puso a la policía tras la pista de Ed. No se pudo probar que hubiera practicado canibalismo, pero sí parece que tuvo relaciones sexuales con los cadáveres. Gein fue internado de por vida en un centro para enfermos mentales. Murió en 1984, con 77 años de edad.

El impacto que supuso la detención de Gein para la mojigata sociedad norteamericana de los años 50 fue tremendo. La noticia del truculento caso de Gein y sus "obras artísticas" hizo que el escritor Robert Bloch escribiera su obra más conocida, Psicosis. El libro tomaba la referencia de los traumas infantiles del asesino debido a una madre autoritaria. El Norman Bates del libro era un hombre obeso, que para la versión fílmica Alfred Hitchcock transformó en un genial Anthony Perkins con cierto toque homosexual. La película Psicosis (Psycho, 1960) es uno de esos raros casos en que la obra audiovisual supera al original literario, una joya de terror gótico que Hitch rodó con su equipo de televisión en un blanco y negro que acentuaba las sombras de la historia. Una obra maestra del horror que además tiene un curioso record: ser la primera película en que sale un wáter. En 1974 otra película se basó en Ed Gein, fue Deranged, un film menor que cambiaba nombres y lugares pero claramente inspirada por Ed.

Otra película inspirada en la leyenda de Ed es La Matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, 1974). Esta pieza de terror de culto, dirigida por Tobe Hooper, es una de las cumbres del cine de los años 70, y utiliza varios elementos de la terrorífica vida real, como los decorados basados en la casa de Ed y el hecho de que Leatherface, el asesino del film, lleve cubierta la cara con una máscara de piel humana. La película originó una larga saga, con tres secuelas, un remake y una precuela. El popular thriller de los años 90 El Silencio de los Corderos (Silence of the Lambs, 1991) también tiene a un personaje inspirado por Ed, Buffalo Bill, quien también se cose en la película un traje hecho de la piel de sus víctimas. Dos películas pasan por ser biografías audiovisuales de Ed, por un lado Ed Gein (In The Light Of The Moon, 2001) y también Ed Gein: The Butcher of Plainfield (2007), dos aburridos biopics que no pasarán a la historia del cine de terror. Aunque la influencia de Ed se ha vivido sobre todo en el cine, hay grupos musicales como Slayer que le han dedicado canciones, incluso un grupo se llama Ed Gein. El mundo del comic y la literatura también han rendido homenaje en multitud de ocasiones a uno de los asesinos más populares de todos los tiempos.


LA FAMILIA MANSON

La historia que vamos a contar hoy es una de las más terroríficas de la cultura popular del siglo XX. La historia de un terrible asesinato. La crónica del magnetismo de un asesino, que atrajo a un grupo de jóvenes a su alrededor y les indujo a cometer un terrible crimen. Es el relato de un suceso que cambió la dirección de la cultura popular. La víctima fue Sharon Tate, una actriz casada con el director Roman Polanski que había destacado en películas como El Valle de las Muñecas (Valley of the Dolls, 1967) y El Baile de los Vampiros (Dance of the Vampires, 1967), del propio Polanski. Sharon fue salvajemente asesinada el 8 de Agosto de 1969, estando embarazada de 8 meses. Dos acólitas de la familia Manson le cortaron los pechos y la dejaron desangrarse. Además de a Sharon los miembros de la llamada Familia Manson asesinaron a otras tres personas, invitados en casa de Tate, el 10050 de Cielo Drivey. Dicha casa, que portaría una siniestra leyenda, es la misma donde Polanski filmó su popular cinta de terror satánico La Semilla del Diablo (Rosemary's Baby, 1968). Polanski se había puesto en contacto con Anton LaVey (fundador de la Iglesia de Satán, ver capítulo de Jayne Mansfield en Diciembre de 2007) para documentarse sobre el culto a lo satánico. Una de las teorías del asesinato de Tate defiende que la Familia Manson se cebó en la mujer de Polanski porque su líder, Charles Manson, consideraba que la película desvelaba aspectos secretos de su culto.


Charles Manson, el terrible protagonista de esta historia, había vivido una infancia muy dura, entre ingresos en prisión y fugas desde los 14 años. Robos, agresiones y violaciones homosexuales formaban parte de su historial. Cuando tenía 32 años llevaba 17 en prisión. Durante el tiempo que pasó en prisión se aficionó al esoterismo y fundió ideas budistas con una reinterpretación de la Biblia para elaborar su propia filosofía. Su integración en la comunidad hippie californiana en los 60 hizo que pronto Manson tuviera seguidores, hambrientos un nuevo gurú que les guiara. No fue difícil que la filosofía esotérica y lisérgica de Manson, que por aquel entonces se autodenominaba el Anticristo, encontrara acólitos en California, llena de hippies drogados con tendencia al orientalismo puesto de moda por the Beatles. Pronto el grupo de Manson, rebautizado como la Familia, se dedicó a recorrer la costa en un autobús, promoviendo el amor libre y el ecologismo. Mientras la fama de la Familia fue creciendo, ricos y famosos comenzaron a acercarse al grupo. Fue el caso del batería de los Beach Boys, Dennis Wilson, en cuya casa el grupo de Manson se alojó un tiempo, llegando a agotar la paciencia del beach boy, que andaba bastante perdido en aquella época. Wilson le prometió a Manson, que quería ser músico, publicar su disco. Finalmente no llegó a publicarlo, e incluso Wilson plagió un tema de Manson en el disco 20/20 de los Beach Boys, en concreto la canción Never Learn Not to Love. A medida que las frustraciones de Manson iban creciendo, más se acentuaba la violencia que inculcaba a sus pupilos. En una ocasión Manson le corta la oreja a un traficante y deja que los miembros de la Familia acaben con él. El compositor Bobby Beausoleil (al que nombramos en el capítulo de Kenneth Anger, en Febrero de 2008) fue detenido por esta ejecución. Poco después organiza el asesinato de todo el que estuviera en el 10050 de Cielo Drivey, para lo que envía a cuatro miembros de la familia, tres de ellos mujeres. Hay que decir que Manson es el inductor a los crímenes, ya que nunca se pudo probar que él matase directamente a nadie. Poco después ordena el asesinato del matrimonio La Bianca para extender el rumor de que los sangrientos asesinatos eran cometidos por negros radicales.


El plan de Manson era tremendamente ridículo. Convencido de la degeneración que los negros estaban provocando en la raza blanca, Manson pretendía provocar una guerra racial. Para ello llenó la escena del crimen de Sharon Tate de símbolos de los Panteras Negras (seguidores izquierdistas de la figura del violento Malcolm X), pintando con la sangre de las víctimas en las paredes la palabra cerdos. El plan de Manson era que el descubrimiento de semejante crimen provocase una guerra civil en EEUU entre negros y blancos, de la que los negros saldrían vencedores. Mientras tanto Manson se encerraría en un fantástico mundo subterráneo con sus seguidores y se pondrían a procrear como locos, ocultos en las cavernas. Con la nueva generación de guerreros blancos que "producirían" acabarían por salir a la superficie, venciendo a los negros y restaurando el poder blanco, con Charles Manson como Rey del mundo. Tan rocambolesco plan, sin duda motivado por la ingente cantidad de drogas alucinógenas que se consumía en la época, fue un rotundo fracaso. Manson y el resto de miembros de la familia fueron detenidos. En 1970 graba un disco para poder financiar su defensa. En 1971 es condenado a cadena perpetua, tras serle conmutada la pena capital. Manson sigue cumpliendo su condena en Ohio, todas sus solicitudes de libertad condicional han sido denegadas.

Manson estaba convencido de que el disco The Beatles, también conocido como al álbum blanco, estaba lleno de mensajes que le indicaban lo que tenía que hacer. De hecho se obsesionó por la canción de Paul McCartney Helter Skelter, bautizando con ese nombre a su ansiado apocalipsis. Manson decía mantener correspondencia con los Beatles, quienes supuestamente le invitaron a formar parte del grupo y le mandaban mensajes cifrados en los que le decían como llevar a cabo su siniestro plan. La influencia de la figura de Manson fue devastadora para la cultura de los años 70. Todo lo que antes había sido visto como un exotismo curioso y divertido en los alegres 60 (las tendencias orientales, el paganismo, la apertura de creencias y la experimentación) se convirtió en oscuro y negativo en los 70, gracias a la manipulación de los medios de comunicación que vieron en el caso Manson la oportunidad de sacar carnaza. Gracias al descerebrado de Manson comenzó la moda de considerar al rock satánico, de buscar mensajes ocultos en los discos, de negar la libertad de creencias y de estigmatizar todo aquello que saliera de lo establecido. Una era conservadora, encarnada por el más siniestro si cabe Richard Nixon, se cernía sobre los EEUU. Con los años Manson ha adquirido el estatus de figura de culto; numerosas entrevistas, incontables libros y la reedición de su disco han fomentado su infame leyenda. Para colmo el pelmazo de Marilyn Manson decidió bautizarse utilizando el apellido de tan dudoso modelo. Lamentable.




AL GORE

¡Albricias, ya tenemos nuevo Moisés que nos guíe a la tierra prometida! El mundo le escucha. Los actores le aplauden y ponen cara de estarse enterando de algo de lo que dice. Los presidentes se hacen la foto con él y compran sus videos a precios desorbitantes. ¡Hasta los publicistas se ponen de acuerdo y comienzan a hacer de los anuncios de coches reclamos de Greenpeace! Señoras y señores, compren, compren, es la nueva moda. Es lo que se lleva. Lo que mejor le quedará. Un poco de calentamiento global y su vida será distinta. Así se nos presenta ahora el señor Al Gore, como un vendedor de biblias ecológicas dispuesto a salvar el mundo. Pero un poco de memoria histórica nos dará una imagen distinta de este político reciclado a profeta mediático del cambio climático. Para empezar Al Gore es uno de los mayores responsables de la censura en la música. Su mujer comenzó una campaña en 1988 para que se censurara a los discos de rock que contuvieran letras que se pudieran considerar ofensivas. Al Gore, junto a otros senadores demócratas y republicanos, llevó a cabo una iniciativa para etiquetar los discos en base a supuestos valores morales. Esta censura estigmatizadora escondía el interés de aprobar una ley que permitiera cobrar un canon por cintas vírgenes. La medida de las pegatinas en los discos era, aparte de anticonstitucional, una cortina de humo para esconder los intereses económicos escondidos de varios políticos (entre ellos Gore) con una medida que se exportó y seguimos sufriendo aqui con los cánones que pagamos los consumidores. El músico Frank Zappa denunció esta medida, haciendo una campaña que le llevó a varios medios y al propio congreso, realizando una brillante intervención que le enfrentó entre otros al vendedor de biblias. La medida sigue vigente hoy en día, y Gore, el defensor de las libertades, se benefició de esta medida primitiva para sacar provecho.

Gore es ante todo un hombre de negocios. Sabe cómo vender un producto, y no le importa mentir o aprovecharse de una situación para conseguir su propósito. Durante su mandato como vicepresidente de los EEUU no tuvo problema en bombardear fábricas de medicamentos en Sudán para favorecer a las multinacionales farmaceúticas, causando miles de muertes. En su etapa como vicepresidente también proporcionó a países africanos un medicamento que era tóxico, rechazado hacía décadas por el organismo oficial de control de drogas y alimentos (la FDA) como quimioterapia para tratar el cáncer por sus graves efectos secundarios. Dicho medicamento contagiaba el virus del SIDA a los enfermos. De este modo Gore aprovechó su posición y utilizó a miles de seres humanos como conejillos de indias. Después, con la presión de la opinión pública se convirtió en un paladín de la lucha contra el SIDA, pidiendo ayudas humanitarias en el congreso. Todo un hipócrita, pues en realidad servía a los intereses de las farmaceúticas. Aunque posiblemente el momento más bochornoso de su carrera lo protagonizó en su infructuosa campaña contra George Bush cuando le hicieron una entrevista para la revista Rolling Stone, para la cual le abultaron la entrepierna con el photoshop. Que un personaje como éste haya ganado el premio Nobel de la Paz nos puede dar una idea de la manipulación que sufrimos y a qué tipo de títeres impresentables colocamos como modelos sociales. Una verdadera pena.

LENNY BRUCE

Y vi otra señal en el cielo, grande y admirable, que era siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas es consumada la ira de Dios. Esta cita con la que comenzamos nuestro entretenido capítulo de hoy proviene del Apocalipsis. Y poco podían imaginar los escribanos de la mitología hebrea que las plagas que invadirían el mundo no serían ni pestes ni nubes tóxicas, ni tan siquiera enfermedades de transmisión sexual, sino el más terrible invento jamás perpertuado por mente humana: los diabólicos monólogos humorísticos. Los llamados "stand-up comedy" en EEUU han sido desvirtuados hasta tal extremo en España que cualquier mentecato puede hablar sin sonrojarse de sus neuras pretendiendo, para colmo, que le riamos la poca gracia que Dios le ha dado. Hay tanto monólogo, y tan malo, invadiendo nuestras retinas a diario que la plaga Chiquito de hace una década parece una menudencia a su lado. Si hay que echar la culpa a alguien (por seguir con nuestro tono hebreo-católico del día) es al señor Lenny Bruce, responsable de renovar el género y darle transcendencia social en los años 60. Y también víctima de su candidez, al pensar inocentemente que en su país había libertad de expresión.

Lenny fue un auténtico rebelde de los 60, un mal humorista que decidió empezar a hacer de sus actuaciones pequeños escándalos públicos en los que mezclaba críticas a la religión, sexo a raudales y opiniones políticamente incorrectas sobre política y racismo, mezclando al KKK, las drogas y el aborto en semejante barullo inconformista. En un tiempo tan convulso como los años 60, con un país a punto de estallar en las universidades y los suburbios, Bruce fue un cabeza de turco para las autoridades, quienes le acosaron en parte debido a su popularidad entre la contracultura (Bob Dylan y Frank Zappa lo reivindicaban). Fue además el primer cómico que grabó sus actuaciones vivo y se hizo popular a nivel nacial gracias a sus apariciones en el show televisivo de Steve Allen. En 1951 fue arrestado por primera vez por suplantar a un cura para recaudar fondos para una leprosería, enbolsándose una parte de lo recaudado para su bolsillo, pero sus detenciones más recurrentes fueron detonadas por su lenguaje en el escenario. En 1961 le detienen por decir cocksucker (chupapollas) durante una actuación, a partir de entonces se sucederían una serie de injustificadas detenciones que se convirtieron en un acoso sistemático al cómico. A medida que las autoridades políticas y eclesiásticas más molestaban a Bruce, más se crecía éste en su lenguaje y más atraía al público. Pese a su popularidad el humorista tenía serias dificultades para poder actuar, debido a que la mayoría de los gobernadores prohibían sus actuaciones y al tiempo que tenía que pasar entre juzgados y prisiones.


A sus arrestos por obscenidad se sumaron sus problemas con las drogas y que le detuvieran también por posesión. Todo esto, sumado a sus problemas sentimentales, hicieron que Bruce fuera consumiéndose. El cómico se obsesionó con la defensa de la libertad de la expresión, convirtiendo sus actuaciones en aburridas peroratas judiciales y acabando con su fama por enfatizar un aire victimista y cada vez más descuidado. En 1966 murió por una sobredosis, con sólo 37 años. En 1974 el coreógrafo y cineasta Bob Fosse realizó el magnífico biopic Lenny, estructurado como un musical (sólo que en vez de canciones aparecían los monólogos de Bruce) y con un aire documental enriquecido por el blanco y negro. El papel de Bruce en el film lo bordó el genial Dustin Hoffman en una de las cumbres de su carrera. Hoffman supo retratar al hombre que de vivir hoy se reiría sin pudor de todo, empezando por los monologuistas baratos.