KENNETH ANGER

Kenneth Anger es el autor de la biblia del cotilleo cinematográfico. Hollywood Babilonia es una obra maestra literaria de injusta mala fama llena de actores y actrices adictos a algo más que la fama; suicidas, drogadictos, alcohólicos... ¿les suena de algo? Por supuesto, es el libro de cabecera de este blog y de cualquiera que quiera hablar mal de los mitos cinematográficos. Si es usted algo cotilla, y probablemente lo sea siendo éste como es, a pesar de la recargada prosa, un blog de contenido básicamente amarillista, disfrutará con la lectura apasionante de este libro publicado en dos volúmenes. La primera parte de este crudo pandemonio de una ciudad llamada Tinseltown y luego rebautizada con el nombre de Hollywood se editó en Francia en 1959, contando con incontables dificultades para su edición y distribución pero convertiéndose con el tiempo en la maravilla literaria que es. Y Anger destilaba veneno y mala baba en cada palabra, demostrando ser una maravillosa víbora capaz de destripar al mayor de los mitos sin despeinarse. La segunda parte, tan apasionante como la primera, se editaba en 1984. Anger había madurado y había visto sus peores pesadillas convertidas en realidad, cuando de la fábrica de sueños surgió la mayor pesadilla posible: Ronald Reagan. La guerra fría y sus terribles consecuencias empequeñecían cualquier vicio posible de los venerables tinseltonianos.


No es extraño que Anger hablara de los siniestros habitantes de la meca del cine, ya que él provenía también de ese mundo. Aunque de la parte más oscura y alternativa, del cine más experimental, adelantado en muchos aspectos a cualquier cosa que se hiciera en aquella era. Por ejemplo su corto Fireworks, del año 1947, trata sobre un joven que sueña que es violado por un grupo de marinos, un tema inaudito para la época. De hecho se considera a Fireworks como la primera obra maestra de cine gay. No es extraño que Anger reflejara una de sus mayores obsesiones en sus cortos, ya que él mismo era homosexual. Desde su papel de nigromante del cine y provocador nato transmitió una serie de impactantes imágenes en sus cortos (ninguna productora estaba lo suficientemente loca como para apoyar económicamente un largometraje filmado por Anger). Desde 1941 hace cortos, con temática muy diversa, desde un estudio del mimo al arte de las fuentes. El cineasta francés Jean Cocteau, apasionado de la obra de Anger, le invita a Francia, donde podrá editar su Hollywood Babilonia. Anger seguirá relizando cortos, alcanzando su obra maestra en 1963 con Scorpio Rising, una maravilla rompedora llena de motoristas nazis homosexuales mimando sus motos y participando en orgías masoquistas. En un magnífico ejercicio de provocación Anger muestra los torsos desnudos de sus atléticos y apolíneos motoristas, enfundados en cuero y rebosando sexualidad, a la vez que alterna imágnes de Brando, Hitler y Jesucristo, todo envuelto por la música de Phil Spector, Elvis y Ricky Nelson. Kenneth Anger fue el primer director en utilizar canciones pop en vez de una banda sonora original en una película. Y muchos de sus cortos son precursores de los video-clips musicales.




La otra obsesión de Anger era el satanismo. Maravillado por la figura del brujo ocultista Aleister Crowley, realizó varios cortos en su honor. Tras hacer un corto de 3 minutos con siniestras iniciales: Kustom Kar Kommandos (1965), realiza su primera obra satánica: Invocation of My Demon Brother (Invocación de mi demonio guardian, 1969), cuya banda sonora compuso otro apasionado de Crowley: Mick Jagger. Para el papel de Satán Anger contó con Anton LaVey, fundador de la Iglesia de Satán y de quien ya hablamos en el episodio dedicado a Jayne Mansfield (Diciembre de 2007). Lucifer Rising, realizada en los 70 y finalizada en 1981 es una pieza de psicodelia delirante donde se muestra la llegada de un Satán Glam en medio de siniestros rituales de druidas. El guitarrista de Led Zeppelin Jimmy Page, otro apasionado satanista, iba a realizar la banda sonora, pero al final tras los múltiples retrasos de Page fue despedido por Anger, quien contó con Bobby Beausoleil, un asociado de la peligrosa familia Manson (responsables del asesinato de la mujer de Roman Polanski, Sharon Tate) que estaba encarcelado por asesinato en la época en que compuso la música de Lucifer Rising. Beausoleil contó con un permiso penitenciario para poder componer la banda sonora. En cuanto a Anger tras Lucifer Rising se dedicó a la segunda parte de Hollywood Babilonia. La impresionante imaginería de su obra visual ha sido desde entonces reconocida por directores de la talla de Martin Scorsese, Gus Van Sant, Rainer Werner Fassbinder y David Lynch, así como por la cultura del vídeo musical, de la que es padre fundador. Recientemente ha realizado un corto sobre cuadros de Aleister Crowley y amenaza con una tercera parte de Hollywood Babilonia. Tiembla Hollywood porque la zorra ha vuelto.

CADÁVERES BONITOS

"Vive deprisa, muere joven y deja un cadáver bonito", no deja de ser una de las frases más estúpidamente pretenciosas de la historia, pero lamentablemente es la mejor introducción al rock'n'roll de los 50, vista la cantidad de muertos adolescentes que hay en el género. Hoy dedicaremos tributo a esos cadáveres bellos, los de los pioneros de un género que comenzó maldito: el rock'n'roll. La sociedad puritana estadounidense de los años 50 se vio sacudida por un terremoto de proporciones gigantescas que cambiaría el mundo tal y como lo conocíamos. Una revolución sexual provocada por la ingente cantidad de adolescentes que había en la época, jóvenes que se negaban a dejarse manipular por la generación en el poder y demandaban su propia música, un explosivo coctel de referencias sexuales que adaptaba la música negra al gusto de la nueva generación. Los adultos no veían con buenos ojos que sus hijos escuchasen a negros, y mucho menos que blancos como Elvis se sacudieran como negros. A finales de los 50 el sueño había muerto. La industria discográfica aprovechó varios sucesos para asimilar y comercializar de una forma suave el rock. El alistamiento de Elvis, la detención de Chuck Berry por practicar sexo con una blanca, la boda de Jerry Lee Lewis con su prima menor de edad y la conversión de Little Richard a predicador (ver episodio Los Cantantes Predicadores en Diciembre de 2007) fueron algunos de los factores que hundieron la primera oleada del rock. Más trágicas fueron las muertes de varios genios de la era. Siendo tremedamente jóvenes podemos imaginar a qué niveles musicales podían haber llegado de haber vivido unos años más.



Buddy Holly (foto superior) murió en un accidente aéreo en 1959. En medio de una gira conjunta con otros artistas alquiló un avión y éste se estrelló. Todos sus ocupantes murieron. En el avión estaba también Ritchie Valens (foto intermedia), el creador de La Bamba y el primer artista latino del rock y The Big Bopper que había tenido un éxito con el tema Chantilly Lace. El guitarrista country Waylon Jennings le había cedido su lugar, y salvó su vida. La influencia de Buddy Holly en la música popular es inmensa. Fue el inventor del pop-rock del que luego bebería gente como Paul Simon o Paul McCartney, además de demostrar su valía sin contar con la imagen de Elvis (con sus características gafas de pasta daba una imagen de chico normal). Seguramente Holly fue el inventor de la tradicional formación del rock junto a los Crickets. Cuando murió ya era una estrella, teniendo un amplio seguimiento tanto en EEUU como en el Reino Unido, gracias a temas inmortales como That'll Be The Day o Peggy Sue. Tenía sólo veintidós años cuando murió. Ritchie Valens ni siquiera tenía edad para votar, sólo tenía diecisiete años. Lo sorprendente es que Valens sin ser mayor de edad se convirtiera en el referente del Rock Latino para gente como Chris Montez, ? And The Mysterians o Santana, en los 80 su tema La Bamba volvió a adquirir notoriedad gracias a la versión de Los Lobos. En los años 70, Don McLean compuso su famoso tema American Pie en el que se refirió al trágico accidente como "El día en que murió la música".




Otro rockero de la era, el gran Eddie Cochran, también compuso un tema dedicado a los tres muertos, llamado Three Steps to Heaven (Tres Pasos Hasta el Cielo). Paradójicamente Eddie murió también siendo un cadáver bonito, con sólo 21 años. Eddie, cuyas canciones rebeldes eran demasiado duras para el público norteamericano que se había ido ablandando al gusto de las grandes discográficas, estaba en medio de una gira en el Reino Unido junto a su amigo Gene Vincent, inmortal creador de Be-Bop-A-Lula (en la foto inferior Gene Vincent, vestido con cuero negro, junto a Eddie a la guitarra). Ambos iban en coche cuando una rueda reventó. Eddie murió en el acto. La historia de Eddie es la de un artista adelantado a su era, cuya influencia se ha dejado ver en grupos tan diversos como The Who, T. Rex y Sex Pistols. No en vano fue la voz de los adolescentes de su generación. El rock'n'roll pocas veces mostraba la realidad de los jóvenes americanos, si lo hacía era en versiones edulcoradas como el Let Me Be Your Teddy Bear (Déjame ser tu Osito de Peluche) de Elvis o de la mano de gente que ya no era adolescente como Chuck Berry que contaba con 30 saños cuando hizo su Schooldays. Entonces Eddie llegó con el himno definitivo de su generación, Summertime Blues, en el que mostraba la frustración de unos jóvenes arrinconados y anulados ("me gustaría ayudarte hijo, pero eres demasiado joven para votar", rezaba la letra de Cochran). Eddie era un prolífico creador y sus siguientes temas, Somethin Else y C'mon Everybody, mostraban un estilo muy duro para la época, que le convirtió en el rebelde por excelencia del género. Su último éxito, la citada Three Steps to Heaven, llegó al número uno tras la muerte de Eddie. Eddie murió un año después de Buddy Holly, en 1960. Gene Vincent, superviviente del accidente de coche en que murió Eddie, murió en 1971 a causa de una úlcera hemorrágica.


REBELDES SIN CAUSA

Natalie Wood, una de las actrices más populares de todos los tiempos gracias a sus papeles en Esplendor en la Hierba (Splendor In The Grass, 1961), Centauros del Desierto (The Searchers, 1956) y, sobre todo, su papel como María en el inmortal musical West Side Story (1961), tuvo una historia desdichada. Hija de una familia de emigrantes rusos, Natalia Nikolaevna Zakharenko, se convirtió en la hija predilecta de su madre tras la predicción de una gitana que aseguró que la niña tendría una gran belleza admirada en el mundo. La gitana también le previno de las "aguas oscuras", una maldición que acabó por convertirse en siniestra profecía con los años. Tras algunos papeles infantiles, ya que Natalie comenzó a aparecer en el cine a los cuatro años gracias a la tenacidad de su madre, consiguió un contrato con la Fox participando en alguna película interesante como El Fantasma y la Señora Muir (The Ghost and Miss Muir, 1947). A los 16 años, y necesitando un papel adulto que consolidara el salto de su carrera, Natalie obtuvo el papel de novia de James Dean en Rebelde sin Causa (Rebel Without a Cause, 1955). Durante el rodaje comenzó a labrarse su fama de "chica mala" de Hollywood saliendo con varios actores del reparto, entre ellos Sal Mineo, Dennis Hopper, Nick Adams, e incluso el director de la película, Nicholas Ray, quien tenía entonces 43 años. En su larga lista de amantes posterior se cuentan Elvis Presley, Frank Sinatra, Raymond Burr... En su decimo octavo cumpleaños conocería al que sería el amor de su vida, el también actor Robert Wagner (sobrino de David Niven en La Pantera Rosa, Número Dos en Austin Powers), con el que se casaría y permanecería hasta su divorcio en 1961, cuando se supo del romance de Natalie con su compañero de reparto en Esplendor en la Hierba, el rompe-matrimonios Warren Beatty.

En la cumbre de su carrera Natalie estaba sóla e intentó suicidarse en tres ocasiones. Intentando retomar su vida abandonó el cine y se volvió a casar, pero también fracasó en este segundo matrimonio. En 1972 vuelve a casarse con Robert Wagner y abandona su carrera para dedicarse a su familia. Es en 1981 cuando decide retomar su carrera con el film Proyecto Brainstorm (Brainstorm, 1983) junto a Christopher Walken (El Cazador, La Zona Muerta). No llegaría a ver acabada la película ya que en Noviembre de 1981 muere ahogada. Natalie tenía un pánico irracional al agua y se dictaminó que la muerte había sido accidental a causa de la embriaguez de la actriz. Pero hay muchas cosas que no encajan en el misterio de la muerte de Natalie. Para empezar Natalie y Walken mantenían un supuesto romance. A pesar de los insistentes rumores del romance entre ambos Robert Wagner invita a Walken a compartir un crucero con la pareja. Según el capitán del barco Natalie coqueteó con Walken durante toda su estancia en el barco, lo que enfureció a Robert Wagner, quien mantuvo una fuerte discusión con los amantes. Posteriormente Wagner se emborrachó, y comprobando que su mujer y un bote salvavidas habían desaparecido, no hizo nada por buscarla. Otros testigos, de un yate que estaba anclado cerca del barco, aseguran haber oído a Natalie ahogándose y pidiendo auxilio mientras unos hombres respondían a los gritos de súplica diciendo que estaban en camino. Muchos cabos sueltos hacen de este caso uno de los más jugosos de Hollywood, ¿por qué se encontró a Natalie vestida sólo con un camisón y una bata? ¿Por qué Robert Wagner no llamó a la guardia costera hasta cuatro horas después de la desaparición de su esposa? ¿Quienes eran los hombres que oyeron los gritos de auxilio de Natalie y no la socorrieron? Tanto Robert Wagner como Christopher Walken huyeron del lugar para evitar a la prensa, y nunca han hablado públicamente del caso. Lo que está claro es que finalmente la profecía de la gitana se cumplió y las aguas oscuras se tragaron a la dulce Natalie.

El caso de Natalie cierra otro episodio siniestro de maldiciones, las de la película Rebelde sin Causa, otro film cuyos protagonistas conocieron siniestros destinos. El caso más conocido es el de James Dean, auténtico mito fílmico habiendo realizado sólo tres películas. Dean era todo un fenómeno del Actor's Studio que era considerado como el mejor actor de su época por gente como Marlon Brando. A la vez tenía un singular atractivo con su imagen de chico atormentado, lo que hizo que le siguiera una legión de fans. Pero sobre todo, su trágica y prematura muerte (tenía 24 años) le regaló a Dean el raro obsequio de la inmortalidad. Dicho esto, posiblemente sea también el caso artístico más sobrevalorado de la historia del siglo XX (bueno, también Jimi Hendrix es considerado el mejor guitarrista de todos los tiempos con sólo tres discos en su haber). Rebelde sin Causa hizo de James Dean una leyenda, con su imagen de eterno rebelde, heredera del papel de Brando en Salvaje (The Wild One, 1953).

En su vida personal Dean era un apasionado de lavelocidad. De hecho George Stevens, director de Gigante (Giant, 1956) le prohibió participar en carreras de coches mientras durase el rodaje de la película. Así que al acabar Gigante Dean se compró un Porsche Spyder al que bautizó como "Pequeño Bastardo". Catorce días después Dean se rompía el cuello en un accidente. En su vida personal Dean también era dado a los excesos. Era homosexual y tenía tendencias masoquistas. De hecho se le conocía con el cariñoso apodo de "el cenicero humano" por el placer que sentía cuando le apagaban cigarrillos en el recto.

Otro de los afectados por la maldición fue el actor Nick Adams. Adams admiraba profundamente a Dean y quedó destrozado por la muerte de su héroe y tras su muerte siguió su halo de rebelde, labrándose una fama difícil ante los estudios. Adams, tras hacer una serie de vaqueros para televisión, acabó en Japón haciendo películas de ciencia-ficción de serie B. Al poco de volver a EEUU Adams fue hayado muerto en su casa, habiendo tomado una cantidad ingente de pastillas con restos de otras drogas. Sin embargo la desaparición de varios objetos de la casa de Adams, incluyendo varias cintas personales, y las llamadas anónimas que sus familiares recibieron el día antes de la muerte de Adams, hacen que se sospeche que la muerte de Adams pudo no ser tan accidental.

Por último Sal Mineo (en la foto inferior junto a Elvis), inmortalizado por su papel de John "Plato" Crawford en Rebelde sin Causa, tampoco pudo escapar a la siniestra leyenda. El éxito de su papel en la película, que le proporcionó una nominación al Oscar hizo que le ofrecieran una serie de papeles clónicos (entre los que se cuenta Gigante, donde repetiría junto a Dean). Queriendo salir de este encasillamiento Mineo interpretó al mítico batería de jazz Gene Krupa en The Gene Krupa Story (1959) y a un superviviente del holocausto en Éxodo (Exodus, 1960). En los 60 Sal Mineo se convirtió en uno de los primeros actores en reconocer públicamente su bisexualidad, ganándose las antipatías de la industria y consiguiendo que su carrera se viese relegada a telefilms y películas de serie B. En 1969 dirigió y protagonizó la obra de teatro Fortune and Men's Eyes, con un jovencísimo Don Johnson. Pese al éxito de la obra al surgir el proyecto de llevarla al cine Sal Mineo fue vetado, de nuevo por su orientación sexual. En 1976, convertido en una vieja gloria de 37 años, Sal fue asaltado en su apartamento y murió tras recibir varias puñaladas. El hecho de que Mineo fuera homosexual hizo que la policía no se tomara el caso demasiado en serio, y pronto surgieron insinuaciones de que Mineo había muerto en un ritual masoquista. Finalmente un hombre fue acusado del crimen, pero parece más que probable que éste fuese un cabeza de turco y el asesino siga en libertad.

LYNYRD SKYNYRD

Los años 70 fueron un amalgama musical donde se crearon los géneros y sub-géneros que dominarían la escena musical en las décadas siguientes. Uno de esos estilos fue el rock sureño, una mezcla de country y rock, donde melenudos reivindicaban el espíritu del sur de EEUU (que debe ser algo así como azotar negros, apalear mexicanos y casarte con tu prima segunda mientras tu tio te apunta con un rifle). The Allman Brothers, Marshall Tucker Band y Lynyrd Skynyrd fueron algunas de las mejores bandas del estilo. En el caso de Lynyrd Skynyrd eligieron su nombre en honor a uno de sus profesores, Leonard Skinner, quien era bastante severo con los pelos largos y las patillas de sus alumnos y llegó a expulsar a varios miembros del grupo del colegio. No es casual que el director del instituto de Springfield en los Simpson se llame Skinner. Hay que tener en cuenta que el creador de la serie, Matt Groening es un fanático del rock, y en la creación del personaje sin duda quiso rendir homenaje al grupo de rock sureño.

La banda mezclaba el estilo purista de los Allman Brothers con el toque británico incisivo de grupos como The Who o The Rolling Stones. Lynyrd Skynyrd contaba con la peculiaridad de tener tres excelentes guitarristas en sus filas (Allen Collins, Ed King y Gary Rossington) y los duelos entre los tres hicieron inmortales temas como Free Bird. Pero sin duda el tema más famoso de la banda es Sweet Home Alabama, el himno para paletos sureños (rednecks) por antonomasia. Su primer disco se editó en 1973 y en 1977 el grupo se disolvió, tras morir en un accidente de avión su cantante, Ronnie Van Zant, el guitarrista Steve Gaines, su hermana y corista Cassie, su manager, y quedar el resto de la banda seriamente herida, tanto física como emocionalmente. Desde entonces el grupo cargó con un halo de banda maldita. El disco Street Survivors, editado días antes del accidente, presentaba al grupo posando entre llamas. Dicha portada fue censurada, siendo sustituida por otra con fondo negro, y muchos quisieron ver en esta autocensura indicios de que el grupo había profetizado su propia muerte. En 1984 el hermano de Ronnie, tentando a la suerte, reunió a la banda de nuevo. No tenemos el dato de cuantas compañías aéreas han vetado al grupo a la hora de planificar sus giras.


THE MISFITS

Siguiendo con la que parece ser la temática de este mes, maldiciones diversas (La Pandilla, Superman...) hablaremos hoy de The Misfits. Y no nos referimos al grupo de psychobilly norteamericano, sino a la película que John Huston realizó en 1961. El film, titulado en España Vidas Rebeldes, no es el mejor de la brillante carrera de Huston, pero tiene una magia especial. Es un mordisco de cruda realidad, una visión pesimista y amarga sobre el amor, la soledad y la vejez. Una historia de caballos destinados a convertirse en comida para perros que simbolizan a los seres humanos de la historia, unos perdedores, un tema rara vez tratado en el reino de los triunfadores y el "self-made man". No es extraño que el guión proviniese del dramaturgo Arthur Miller, casado en aquel entonces con Marilyn Monroe, para quien escribió el guión. Por encima de todo la película era un desesperanzado ménage à trois de fracasados interpretada por un trio de actores en las últimas, uno de ellos por estar ya en el ocaso de su carrera, Clark Gable, y los otros dos por estar en pleno proceso de autodestrucción, Marilyn Monroe y Montgomery Cliff. Para Gable y Monroe The Misfits supuso su última película, Monty realizaría alguna más (en papeles secundarios, eso sí) pero ya había elegido seguir el camino del precipicio. Por esto se suele considerar a The Misfits como una película maldita.
El primero en caer fue Gable. El actor murió en Noviembre de 1960 a causa de su cuarto infarto. Los rumores decían que el excesivo esfuerzo físico que el actor, de 59 años, tuvo que realizar durante la película, precipitó su muerte. La mujer de Gable dijo que había muerto debido a las eternas esperas a las que Marilyn sometía a sus compañeros en los rodajes. Bien conocida es la falta de profesionalidad y el egocentrismo de la actriz, pero parece que las esperas no fueron un factor decisivo en el infarto, sino más bien las salvajes dietas a las que el actor se sometía para intentar engañar al tiempo. Gable, uno de los iconos míticos del cine, pasa por ser uno de los actores clásicos gracias a su participación en auténticos mitos del cine como Sucedió una Noche (It Happened One Night, 1934), Lo Que el Viento se Llevó (Gone With the Wind, 1939) o Mogambo (1953). El actor tuvo que sufrir una terrible tragedia personal al perder el amor de su vida, la también actriz Carole Lombard, que murió con 33 años en un trágico accidente aéreo juntoa su madre y otras 20 personas, sin llegar a ver estrenada la que sería su mejor película, la obra maestra de la comedia Ser o No Ser (To Be Or Not To Be, 1942). Gable cultivó en su carrera una imagen de macho estoico e intentó ocultar con todas sus fuerzas los secretos ocultos del comienzo de su carrera, cuando obsequiaba con sexo oral a todo aquel que pudiera ayudarle a abrirse paso en su incipiente carrera. Uno de los beneficiarios del arte oral de Clark fue William Haines, uno de los primeros actores del cine sonoro. Con el tiempo Haines fue repudiado por la industria por su homosexualidad e incluso llegó a sufrir un terrible ataque por parte del Ku Klux Klan, pero también encontró una nueva vocación en el mundo de la decoración. Haines era íntimo amigo del brillante director George Cuckor, quien fue a su vez expulsado del rodaje de Lo Que el Viento se Llevó tras las presiones de Gable, que trajo a un director más macho para acabar la película, Victor Fleming. La historia del cine, tan turbia como la genérica, dice que Gable estaba celoso de la excesiva atención que Cuckor le otorgaba a las actrices. La realidad es que la película más famosa de todos los tiempos cambió de director porque Gable no podía soportar que le dirigiera alguien que conocía sus "primeros pinitos" en el mundo del cine.

Marilyn Monroe es otro icono inmortal del siglo XX. Su historia pasa por ser una de las más manoseadas y adulteradas del cine. Despertaba tantas pasiones entre el público como odios entre sus compañeros de profesión, hartos de los continuos desplantes que eran la rutina de la inestable actriz. Tony Curtis dijo en el rodaje de Con Faldas y a lo Loco (Some Like It Hot, 1959) que besar a Marilyn era como besar a Hitler. La rubia explosiva estaba especialmente dotada para la comedia, aunque en el comienzo de su carrera participó con pequeños papeles en algunos de los mejores melodramas y thrillers de todos los tiempos (Eva al Desnudo, La Jungla del Asfalto). De todos modos nadie supo sacar lo mejor de ella como el nunca suficientemente valorado Billy Wilder. Norma Jean Mortenson, su nombre real, fue un juguete roto. Una mujer comida por su propia leyenda, incapaz de amar, y que siempre buscaba la protección y el refugio en los lugares menos indicados. Uno de esos lugares fue la familia Kennedy. Tanto el presidente John Fitzgerald Kennedy como el senador Robert Kennedy jugaron a su antojo con Marilyn, abandonándola después. El 5 de agosto de 1962 Marilyn toma una mortal sobredosis de barbitúricos. Hoy en día se sigue especulando sobre el caso Monroe en centenares de libros y artículos. Hay para todos los gustos, los que relacionan a los Kennedy en el siniestro asesinato de la actriz, los que culpan a la propia Monroe y sus múltiples inestabilidades y hasta los que hablan de la intervención de Edgar Hoover por las relaciones de Marilyn con diversos comunistas. Lo que está claro es que fue víctima de su propio mito. Si alguien mató a Norma Jean fue Marilyn. En 1973 Elton John dedicó una canción a Marilyn, la popular Candle In The Wind. Lamentablemente tampoco este pequeño tributo se le permitió a la actriz, ya que en 1997 Sir Elton rehizo la canción para el funeral de otra rubia famosa, Lady Di. No nos extraña que Keith Richards dijese que Elton se había convertido en un músico de funerales.


El último damnificado en nuestra triste y siniestra historia es Montgomery Cliff, uno de los mejores actores y personas más autodestructivas de la meca del cine. La propia Marilyn lo definió como "la única persona que conozco que está en peor forma que yo". El inmortal actor de La Heredera (The Heiress, 1949) y De Aqui a la Eternidad (From Here to Eternity, 1953), era uno de los mejores exponentes de los actores del método, criado en el famoso Actor's Studio y ganándose una fama de actor independiente con poca fortuna a la hora de elegir sus papeles. Protagonizó Yo Confieso (I Confess, 1953) y tuvo serios enfrentamientos con su director, Alfred Hitchcock, quien no podía soportar a un actor que no actuase como ganado. Monty era una persona atormentada. Era homosexual y no era capaz de ocultar lo que sentía en el hipócrita juego que le proponía Hollywood. Al final en lo que se conoce como "el suicidio más lento de Hollywood" acabó contrarrestando su angustia vital con pastillas, alcohol y visitas a los peores antros gays de Nueva York. Murió el 23 de Junio de 1966. Aunque su breve aparición en Vencedores o Vencidos (Judgment at Nuremberg, 1961) mereció que fuera nominado al Oscar como mejor actor secundario (ya había sido nominado como actor principal en tres ocasiones), se suele considerar que The Misfits fue su último papel importante.