KEITH MOON

La sabiduría de los antiguos les hizo discernir una división necesaria para el orden y buen funcionamiento del sistema social. Dividirían el año en meses apolíneos, dedicados a la razón y el orden, al cultivo de lo correcto, y meses epicúreos, consagrados a la exaltación de lo mundano, al culto al placer y lo terreno. Venecia, una nación que pasó mil años sin guerras, supo trasladar ese orden gracias a la invención del carnaval, donde durante tres meses se preparaba, realizaba y descansaba de un baile agotador de máscaras y todo tipo de desenfrenos. Estas catarsis sociales, donde las reglas de lo establecido perdían su sentido para dejar paso a lo prohibido, eran una necesaria válvula de escape de las poblaciones. Y como dice el dicho, ningún hombre es una isla, así ocurre con tantos adoradores de Apolo que tras una vida dedicada al orden se levantan una mañana y van con un rifle al McDonalds más cercano o masacran con silenciosa crueldad a toda su familia, ante el estupor de sus vecinos cercanos. Y luego está el caso contrario, claro. Sin ser tan común, hay seres dedicados enteramente al culto a Epícuro, como el caso que nos ocupa. Esta semana se cumple el treinta aniversario de la desaparición de uno de los personajes más dementes y excéntricos que ha dado la escena, ya de por sí demente y excéntrica, del rock'n'roll. Keith Moon, batería de uno de los mejores grupos de rock de todos los tiempos, The Who, pasará a la historia por ser uno de los mejores músicos de todos los tiempos. Y también por ser un lunático incontrolable cuyas hazañas son incontables. Hazañas que finalmente se lo llevaron de este mundo. El 7 de Septiembre de 1978 ingirió 32 pastillas de un medicamento para alcohólicos.
Moon pasaría a la fama por ser el batería de uno de los grupos puntales del rock. Y su actitud vital, hiperactiva y autodestructiva, era perfecta para The Who, que con su actitud y estilo querían demostrar que eran el grupo más ruidoso y rompedor de la historia. Frente al estilo callado y casi autista de John Entwistle, uno de los mejores bajistas de la historia, y el estilo folclórico del vocalista Roger Daltrey, con sus piruetas con el micrófono, Pete Townsend y Moon se dedicaban a destrozar sus instrumentos, en un ejercicio catártico que hacía las delicias de la audiencia.



Pero Moon es particularmente recordado por sus gamberradas y batallas fuera del escenario. Uno de los mayores bebedores del Rock, formaba un siniestro trío de alcohólicos junto a sus amigos Ringo Starr y Harry Nilsson. Las sustancias con que Moon llenaba su cuerpo, mezcladas con su personalidad bizarra, generaban una explosiva mezcla. Maestro de la charada, a Keith le encantaba aparecer disfrazado (solía disfrazarse de Papa antes de entrar en su club de alcohólicos) y hacer mucho ruido en cada una de sus apariciones, llegando al nivel de ser precedido por su fama y tener que superar su propia leyenda destructiva en cada nueva aparición. La cadena hotelera Holiday Inn llegó a negar la entrada de forma vitalicia a The Who en sus hoteles debido a los excesos de Moon, habituado a lanzar muebles desde las ventanas y destrozar de todos los modos imaginables las habitaciones, tanto de hoteles como de casas ajenas y propias. Entre las muchas leyendas urbanas que rondan en torno a Keith está el haber metido un Rolls Royce en su piscina o cómo destrozaba los inodoros poniendo petardos. En una ocasión, habiendo abandonado ya su hotel, hizo volver a la limusina diciendo que había olvidado algo. Al regresar, subió a la habitación y tiró el televisor enchufado desde la ventana a la piscina. Seguidamente bajó, subió a la limusina y dijo: "por poco se me olvida". El consumo de tranquilizantes mezclados con alcohol a nivel masivo acabaron por mermar las capacidades interpretativas de Keith. En un concierto de 1973 Pete tuvo que buscar a un batería entre el público que sustituyera a Moon. Su mujer quiso llevar al batería a una clínica para que se rehabilitara de sus muchas adicciones, pero los doctores lo dieron por imposible cuando vieron qué desayunaba: champagne y coñac Courvoisier. Moon era demasiado extremo para esta vida, y acabó consumiendo su existencia dejando un legado musical impresionante y una leyenda turbia pero muy divertida, que incluso inspiró el personaje de Animal, el batería salvaje y encadenado de los Teleñecos. Si finalmente no siguen mi consejo y deciden invitar a Moon a cenar háganme caso, búsquense una segunda vivienda porque poco quedará de la primera tras el paso del huracán Moon.


¡CANTANTES ACTORES! (1)

Hoy ha muerto una de esas figuras oscuras y pintorescas que, sin llegar a ser nunca un músico de primer orden, constituyen la base de la música norteamericana. Jerry Reed, cantante y compositor, consiguió varios éxitos country en los 70 y primeros 80, pero sin duda es más conocido por su faceta como compositor: Elvis Presley grabó dos de sus mejores temas, U.S. Male y Guitar Man, Johnny Cash hizo lo propio con A Thing Called Love y también cantaron temas suyos Brenda Lee, Tom Jones, Dean Martin y Nat King Cole. En los 70, y en paralelo a su carrera musical, Reed participó en varias películas, siendo la más destacable Los Caraduras (Smokey and the Bandit, 1977), en que compartía protagonismo con la estrella del momento, Burt Reynolds. Su última película antes de morir fue El Aguador (The Waterboy, 1998) junto al petardo de Adam Sandler. Con una filmografía de 20 títulos, Reed es un ejemplo de un caso que trataremos en varios capítulos porque hay tela para cortar. Hablamos de los cantantes que se deciden a actuar y probar suerte en el cine. Ya en Mayo de 2008 hablamos de los actores que se animaron a grabar algún disco, y ahora toca la respuesta de los honorables miembros de la industria musical. Y el señor Reed nos obliga a empezar nuestro repaso por la música country.


Jerry Reed (derecha) junto a Burt Reynolds en Los Caraduras

Reed fue un ejemplo a seguir por otros cantantes country y que bebe de los primeros cantantes vaqueros de la televisiones y los seriales matinales del cine. Pero si hay un artista que ejemplifica a la perfección la figura del cantante-actor es Kris Kristofferson. Uno de los grandes renovadores de la escena country a finales de los 60, Kris es un cantante reconocido mundialmente que además es considerado uno de los más importantes compositores del género gracias a temas como Help Me Make It Through The Night o Me And Bobby McGee. Este último tema se hizo mundialmente famoso después de que la genial Janis Joplin lo interpretase. La amistad entre ambos artistas era tan grande que tras la muerte de Joplin por sobredosis en 1970, un desencantado Kristofferson abandonó la música para dedicarse al cine. Desde luego con el tiempo Kris volvió a cantar, pero compaginando su música con una carrera cinematográfica interesantísima.

Kristofferson junto a James Coburn en
Pat Garrett & Billy the Kid del maestro Peckinpah

Hijo de un General de las fuerzas aéreas, Kriss se vio forzado a una carrera militar en la que llegó a capitán, pasando por ser boxeador y piloto de helicópteros. En 1972, y en su segunda película, consigue ya un papel protagonista en Cisco Pike junto a actores de la talla de Gene Hackman y Harry Dean Stanton. El papel de una antigua estrella del rock convertido en traficante le venía al pelo, dados sus problemas con el alcohol, que hicieron que rompiera su matrimonio con la también cantante Rita Coolidge (quien a su vez antes había sido pareja de Leon Russell). Kris era un actor eficiente que contaba con dos poderosas armas a su favor, un físico imponente y una tremenda voz grave. Esto, sumado a su popularidad como cantante, hizo que directores importantes se fijaran en él. Es el caso del maestro del western Sam Peckinpah quien contó con él para que hiciera de Billy el niño en su estupendo film Pat Garrett & Billy The Kid (1973), en el que compartía protagonismo con James Coburn y Bob Dylan en su primera aparición cinematográfica, por cierto que es la película para la que Dylan compuso la maravillosa canción Knockin' On Heaven's Door. Posteriormente Peckinpah le dio un pequeño papel a Kriss en su tardía obra maestra Quiero La Cabeza de Alfredo García (Bring Me The Head Of Alfredo García, 1974), en la que hacía de motero. La última colaboración de ambos fue la mediocre Convoy (1978), una película de camioneros que es de lo peor que realizó Peckinpah.

Kristofferson, de nuevo en Pat Garrett y Billy the Kid, junto a Bob Dylan

Kris tuvo la suerte de trabajar con otro de los grandes directores de la historia del cine, Martin Scorsese, en una de sus primeras películas, Alicia Ya No Vive Aquí (Alice Doesn't Live Here Anymore, 1974), una película feminista y atípica del director que contaba con grandes actores como Harvey Keitel y la maravillosa Ellen Burstyn. La película dio origen a la serie Alice e hizo que Kris saliera indirectamente en una de las obras maestras del cine, Taxi Driver, de Scorsese. En la película Cybill Shepherd le habla de Kris a Robert de Niro (Travis Bickle) y éste le regala a ella uno de sus discos. En 1976 protagoniza junto a Sarah Miles una de sus películas más polémicas, El Marino Que Perdió la Gracia del Mar (The Sailor Who Fell from Grace with the Sea), adaptación de la novela de Yukio Mishima (de quien hablamos el mes pasado, por cierto) en la que impactó tanto su brutal historia como los desnudos integrales de los protagonistas. Kris fue nominado al Globo de Oro por su papel.

Kris protagonizó la tercera (y peor) adaptación a la pantalla de Ha Nacido Una Estrella (A Star Is Born, 1976) tras la imposibilidad de Elvis Presley de participar en ella. Acompañado por Barbra Streisand, la película cuenta la historia de una estrella de rock en declive. Kristofferson mantuvo su carrera cinematográfica durante los años 80 y 90, logrando participar en éxitos como Lone Star (1996), Blade (1998) o la versión de Tim Burton de El Planeta de los Simios (Planet of The Apes, 2001). Kris ha sabido compaginar una sólida carrera musical con una interesante y comercial carrera cinematográfica con casi un centenar de títulos a sus espaldas.


Un Kristofferson ya talludito escucha a la Creedence mientras cura a Wesley Snipes en Blade

Otros artistas del country quisieron dar el salto a la gran pantalla, aunque ninguno con la calidad de Kristofferson. El legendario Johnny Cash participó en algunas películas, siendo especialmente notable el protagonizar junto a Kirk Douglas El Gran Duelo (Gunfight, 1971). Kenny Rodgers también ha participado en numerosas producciones televisivas y Willie Nelson hace frecuentes cameos en películas de gran presupuesto.

Por el lado femenino tenemos a uno de los iconos más reconocibles del country, Dolly Parton, quien ha participado en varias comedias, tanto como actriz como en la banda sonora, más notablemente Como Eliminar a su Jefe (9 to 5, 1980), junto a Jane Fonda, y La Casa Más Divertida de Texas (The Best Little Whorehouse in Texas, 1982) en que se notaba la química con su compañero de reparto, de nuevo Burt Reynolds. En futuros capítulos hablaremos de otros géneros como el pop y el rock que han dado grandes, o cuanto menos curiosos, cantantes-actores.

BORIS VIAN

Hay dos cosas que me gustan particularmente del maestro Boris Vian, una es su revolucionario sentido del humor, cualidad que el maestro dirigió a enterrar tópicos y crear una nueva forma de relatar, otra el hecho de que no fuera una hombre creado a sí mismo a fuerza de trabajar duro. Vian nació en una familia acomodada, con una renta considerable, y con valores tan sanos como el ateismo y el anti-militarismo inculcados desde la cuna. Esto es una prueba de la falsedad del hecho de que el hombre que se esfuerza por llegar a ser algo logra serlo y el que nace entre almohadas acaba siendo un inútil, creencia que tiende a glorificar el trabajo y criminalizar la pereza. Ahora bien, Vian utilizó sus ventajas para convertirse en un hombre apasionante, un nuevo renacentista en la Francia existencialista, pupilo de Alfred Jarry y compañero de Sartre. Nació en 1920 y muere en 1959, una existencia realmente corta (tan sólo 39 años) que el autor supo aprovechar para dar todo lo que pudo a la vida. Para inhalar aire y exhalar arte. Y en muchas facetas, ya que fue cantante, poeta, escritor, compositor musical, ingeniero, actor y trompetista. Precisamente el jazz fue una de sus pasiones, y dedicó buena parte de su existencia a la música y a las fiestas, a pesar de que el tocar la trompeta era negativo para un joven enfermizo como él, reumático, tendente a las fiebres y con afecciones cardiacas. En sus artículos y entrevistas para revistas de jazz llegó a conocer a Miles Davis, Duke Ellington y Charlie Parker.

La carrera de Vian no estuvo exenta de escándalos. Debía ser así ya que hablamos de un hombre adelantado a su era, un revolucionario que aspiraba a una sociedad más avanzada, lejos de lo marchito y lo duro, de lo acartonado y lo rancio. Publicó varias de sus novelas noir bajo el seudónimo de Vernon Sullivan. Su primera obra, Escupiré Sobre Vuestra Tumba, era una crítica al racismo. Contaba la historia de un negro de piel clara que venga la muerte de su hermano a manos de unos racistas. Vian aparecía acreditado únicamente como traductor de la obra. La fama del libro fue enorme y se creía que era un negro estadounidense el autor. Cuando se supo que un joven francés era responsable de semejante thriller salvaje y políticamente incorrecto se armó un auténtico escándalo y se condenó a Vian y a su editor por "ultraje a la moral y a las buenas costumbres". Finalmente el proceso judicial quedó en nada y Vian se convenció de que podía vivir de su obra literaria. A éste le siguieron otras joyas llenas de humor surrealista y una forma de narrar anárquica y pendenciera como Que Se Mueran los Feos, Con Las Mujeres No Hay Manera o El Otoño en Pekín. También una de sus mejores obras, la estupenda La Espuma de los Días, o la recopilación de cuentos El Lobo Hombre, una joya de la literatura tan estimulante para el intelecto como deliciosa para el paladar. Al menguarse sus éxitos literarios probó con otras artes, compuso una ópera, editó un disco y se fue de gira, recibiendo fuertes críticas por una de sus canciones, El Desertor, en la que animaba a no cumplir el servicio militar, e incitaba al presidente a que lo hiciera él mismo. Eran tiempos de colonialismo en Argelia y la canción pacifista de Vian fue recibida con fuertes críticas. En los 50 pasa a ser director artístico de la compañía Phillips y actúa en varias películas. Finalmente su corazón se apagó, había vivido deprisa, exprimiendo todo lo que pudo de una existencia epicurea y fascinante. Se había reído de la muerte y había desafiado los tópicos y las buenas formas. Había inmortalizado su obra antes de morir, y le esperaba el Olimpo. ¡Salve Boris!


GUY DE MAUPASSANT

Si Guy de Maupassant se hubiera dedicado a escribir sobre cosas "decentes" hoy sería considerado uno de los genios de la literatura universal. Pero él se empeñó en convertirse en el precursor de la literatura de terror, y eso ha hecho que la historia lo haya menospreciado. Maupassant puede considerarse como el mejor narrador de relatos de la historia, forma que perfeccionó hasta llegar a su cumbre artística. El problema es que alcanzar esa meta le costó la cordura, o tal vez fue al revés y la locura le hizo relatar de una manera que ninguna mente de la época podía imaginar. Sí, tal vez esa locura fue su particular puerta a la inmortalidad. Definido por uno de sus biógrafos como el inquilino negro, una personalidad se apodera del escritor en su cumbre creativa. Aunque los rasgos de locura aparecen en casi toda la obra del autor, especialmente si tenemos en cuenta que los episodios de desequilibrios mentales se venían repitiendo desde su niñez. Una enfermedad venérea contraida por su padre fue el origen de la locura de Guy. Su hermano también padecía esta enfermedad y acabaría suicidándose. En el caso de Guy, enfocó todas sus energías a los excesos de la vida disoluta de París, coleccionando amantes de forma enfermiza y aliviando sus migrañas a base de éter y morfina. En su obra definitiva, el relato El Horla, Maupassant narraba la historia de un hombre que acababa siendo poseido por su doble invisible. Un relato auténticamente terrorífico, sobre todo si sabemos que era eso lo que le estaba pasando a Guy, consumida por su inquilino negro. En los últimos meses del escritor se ve consumido por la obsesión a la enfermedad y la desconfianza hacia todos sus conocidos. Tras intentar suicidarse en 1892 muere internado en un manicomio en el que pasó 18 meses de inconsciencia y violencia. El autor acabó consumido por su obra, sólo la inmortalidad salvó su alma.

ROGER CORMAN

Descubran sus cabezas porque hoy hablaremos de una de las figuras esenciales del cine americano. También de uno de los personajes más infravalorados de la historia del cine. No es ningún misterio por qué Roger Corman se ha convertido en uno de los personajes malditos del séptimo arte, ya que ha dedicado toda su carrera a ser un pirata. El mayor objetivo de Corman siempre ha sido ganar dinero produciendo películas baratas, grabadas de forma rápida y adaptadas a los gustos juveniles, sin preocuparse de su valor artístico pero con resultados inquietantemente brillantes en ocasiones. Sirva como ejemplo una anécdota de una de sus producciones, la primera película de Peter Bogdanovich (director de joyas de la comedia como ¿Qué Me Pasa, Doctor? o ¡Que Ruina de Función! y actor ocasional como en su popular papel de psiquiatra de la doctora Melfi en la genial serie Los Soprano), la brillante Targets (1968) titulada en España con un bizarro nombre, El Héroe Anda Suelto. Corman ejerció de productor de este film y le ofreció a Bogdanovich su primera oportunidad como realizador. La propuesta que le hizo Corman rozaba lo burlesco, le dijo que acababa de terminar una película con el mítico Boris Karloff y le había sobrado metraje, además Karloff le debía dos días de trabajo. Corman le propuso al joven e inexperto director que usara el metraje sobrante, rodase los dos días con Karloff y grabase el resto con otros actores, y luego lo juntara todo en una película. Milagrosamente Peter Bogdanovich consiguió una excelente película que al final distribuyó fuera de los limitados medios de Corman, pero la anécdota sirve para retratar los cochambrosos métodos de producción de Roger Corman.
Sin embargo si observamos la cantidad de actores y realizadores que surgieron de la escuela Corman nos daremos cuenta de la importancia del productor. Vista la cantidad de nombres bien podríamos decir que el cine de los setenta no existiría sin la gente que se educó con Corman, entre otros Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Robert De Niro, Jack Nicholson, Joe Dante, Dennis Hopper, Ron Howard, Peter Fonda, James Cameron o Bruce Dern, comenzaron sus carreras bajo el ala de Corman. En su carrera ha producido más de 380 películas, y 55 films fueron dirigidos por él. Tal productividad le ha hecho ganarse el apodo de El Rey de la Serie B, aunque él mismo reniega de esta discriminadora clasificación. Comenzó su carrera en 1953 como productor y guionista, y en 1955 dirigió su primera película, Swamp Women.
La primera etapa del cine del Corman director se ve enmarcada dentro del panorama del cine de ciencia ficción de los 50. En plena guerra fría, y en una nación marcada por la paranoia ante un posible holocausto nuclear, el cine se llenó de películas de ciencia ficción que eran metáforas de la fobia al comunismo. Tanto las grandes compañías de la industria cinematográfica como las pequeñas producciones de serie B se nutrieron de un género que gozaba del beneplácito de las audiencias. En ese marco Corman firma sus primeras joyas de cine barato como Conquistaron el Mundo (It Conquered The World, 1956), una película de ciencia ficción de culto gracias a su monstruo-cangrejo con colmillos. Dicha película recibió un justo homenaje cuando Frank Zappa le dedicó la canción Cheepnis, todo un homenaje al cine de terror barato.
Posiblemente el mejor ejemplo de este cine primigenio de ciencia ficción de Corman sea la estupenda Emisario de Otro Mundo (Not Of This Earth, 1957), en donde comenzó a aplicar una mezcla de humor y terror que harían famoso su cine. También aparecen algunos elementos propios de su mitología, sexualidad encubierta para superar la censura y atraer al público joven, guiones sencillos pero eficaces y trucos y efectos baratos que aseguraban la rentabilidad de un producto perecedero. No se buscaba la eternidad cinematográfica sino una película para rellenar las interminables sesiones de los auto-cines. Una nueva versión de Not Of This Earth se realizó en 1995, producida de nuevo por Corman.
Corman comenzó a labrarse su fama de rodar rápido. Cuanto menos tiempo tardase en grabar la película, menos dinero gastaría y más rentable sería ésta. Esto hizo que en 1957 Corman dirigiese nada menos que siete películas, incluyendo géneros tan diversos como la ciencia ficción (Attack Of the Crab Monsters), el cine musical (Noche de Rock, originariamente llamada Rock All Night) y las aventuras (Mujeres Vikingo y La Serpiente del Mar, que tenía un título muy sencillito en inglés: The Saga of the Viking Women and Their Voyage to the Waters of the Great Sea Serpent). Los años 50 habían producido la era del consumo en EEU y con ella una nueva generación, los teenagers, los primeros adolescentes que exigían un ocio a su medida. Era la era del rock'n'roll, la ciencia ficción y los auto-cines, y Corman supo crear un cine de entretenimiento para esa nueva generación. Fue así como comenzó a explorar con nuevos géneros y formas, siendo uno de sus primeros intentos Noche de Rock (Rock All Night, 1957), una de las primeras películas donde se daba cabida a grupos de rock'n'roll. En el caso de la película fue uno de los grupos de doo-wop más famosos de todos los tiempos, The Platters, quienes destacaban musicalmente.
La moda teenager continuó con una serie de títulos con la palabra teenage como Teenage Doll (1957), película sobre una banda de chicas delincuentes, o Teenage Caveman (1958) titulada en España Yo Fui Un Cavernícola Adolescente.
El siguiente paso de Corman fue tocar la sexualidad de un modo más explícito. El psicodrama Escuela de Señoritas (Sorority Girl, 1957) parecía sacado de una canción de The Shangri-las. Tocaba el mundo de las hermandades estudiantiles femeninas y contaba la historia de una pobre chica reprimida por su madre que enfocaba su venganza en sus compañeras de hermandad.
Sin duda uno de los títulos míticos de Corman es La Tienda de los Horrores (The Little Shop Of Horrors, 1960), una divertida película de humor negro sobre un dependiente de una floristería que cultiva una planta carnívora que come seres humanos. La planta, Audrey, era sin duda el mejor actor de la película, pero destacaba en su primer papel un joven actor llamado Jack Nicholson. La Tienda de los Horrores fue el record de las grabaciones sprint de Corman, ya que fue grababa en sólo dos días y una noche (!). La película se convirtió en todo un fenómeno de culto, llegando a hacerse un musical inspirado en la historia original. Dicho musical fue llevado también a la gran pantalla, se trata de La Pequeña Tienda de los Horrores (The Little Shop of Horrors, 1986), dirigida por Frank Oz y protagonizada por Rick Moranis y Steve Martin.
Los años 60 marcarían el comienzo de una nueva etapa para Corman, la cumbre de su creatividad. La Caída de la Casa Usher (House of Usher, 1960) inauguraría una serie de películas de terror gótico inspiradas en la obra del genio de la literatura de terror Edgar Allan Poe. Uno de los mayores aciertos de Corman fue contar para las adaptaciones de Poe a la gran pantalla con uno de los mejores escritores de ciencia ficción de todos los tiempos, Ray Bradbury, autor de Farenheit 451, quien ya había estado involucrado en varios guiones, entre otros la adaptación de Moby Dick dirigida por John Huston. Bradbury supo llevar a sus guiones buena parte de la literatura siniestra de Poe, llena de obsesiones, fobias y amor a la muerte. Nunca la necrofilia fue tan deliciosa como en estas películas.
Pero sin duda el gran protagonista de las adaptaciones de Poe fue el actor Vincent Price. Uno de los grandes actores clásicos del cine de terror, Price ya había cosechado éxitos tanto en el cine fantástico, muy notablemente en Los Crímenes del Museo de Cera (House Of Wax, 1953), como en otros géneros, desde el cine negro (Laura, 1944) hasta el de aventuras (la versión de Los Tres Mosqueteros de 1947), pasando por el cine histórico (la segunda versión de Los Diez Mandamientos, de 1956). Las adaptaciones de Poe supusieron el resurgir del actor, hasta el punto de que mucha gente lo recuerda sobre todo por estas películas, a pesar de ser un gran actor con una impresionante carrera anterior. Price ya tenía alguna experiencia con el terror gótico, como demostró en uno de sus mejores papeles, El Castillo de Dragonwyck (Dragonwyck, 1946), dirigida por el genial Joseph L. Mankiewicz, donde interpretaba a un atormentado aristócrata drogadicto.
Pero Mankiewicz era un gran director de actores, algo que Corman ni era ni pretendía ser. En las películas de Corman vemos a un Vincent Price en pleno estallido de muecas y sobreactuación, pero eso es parte del encanto de estas películas. Tras el éxito de la película llegaría la segunda de la saga, El Péndulo y la Muerte (Pit And The Pendulum, 1961) es seguramente la obra maestra de Roger Corman, una joya de lo macabro a la que seguiría la única película de la saga en la que no participó Vincent Price. En su lugar el actor Ray Milland (Crimen Perfecto) acababa enterrado vivo en La Obsesión (Premature Burial, 1962), a la que siguió Historias de Terror (Tales of Terror, 1962), compuesta de tres historias cortas basadas de nuevo en obras de Poe. Para la película, además de Price, Corman recuperó al gran Peter Lorre (M, El Vampiro de Düsseldorf). Lejos de calmar su ritmo, Corman compaginó su saga de Poe con otras obras, como la crítica al racismo El Intruso (The Intruder, 1962) o la obra apocalíptica Last Woman On Earth (1960).

El Cuervo (The Raven, 1963) fue la siguiente película de la saga Poe. Inspirada lejanamente en la poesía El Cuervo, cumbre de la literatura gótica, se convirtió en una obra de humor negro llena de muecas, tanto por parte de Price como de Lorre. Contaba, eso sí, con el aliciente de contar con Boris Karloff, el mítico actor de las películas de terror de la Universal (Frankenstein, La Momia). También participaba en un papel destacado el joven Jack Nicholson. La película contiene mi escena preferida del cine de todos los tiempos (aunque soy muy dado a este tipo de afirmaciones, como corroborarán mis allegados): aquella en que Vincent Price y Boris Karloff luchan sentados lanzándose conjuros de magia. ¿Qué más se puede pedir a la vida?
Corman vio el potencial del terror gótico y decidió explotarlo al máximo. Sin ser adaptaciones de Poe, Tower Of London (La Torre de Londres, 1962) y El Terror (The Terror, 1963), pertenecen al estilo. El Terror es por cierto la película que comentábamos al comienzo de la entrada de la que sobró metraje y que Peter Bogdanovich utilizó en Targets. La siguiente adaptación de Poe fue El Palacio de los Espíritus (The Haunted Palace, 1963) que contaba con otro mito del terror, el hombre lobo original, Lon Chaney Jr.


En 1963 Corman realizó una de sus mejores películas, que significó su regreso al cine de ciencia ficción. El Hombre Con Rayos X en los Ojos (X, 1963) cuenta la historia del Dr. Xavier, quien tras experimentar con los rayos X desarrolla una droga que le permite ver más allá. Desde luego Corman aprovecha para dar sus toques eróticos, como cuando el protagonista se dedica a mirar a través de la ropa de las señoritas (ay, ay, picarón), pero sigue siendo una de las mejores películas de Corman. Las dos últimas películas de la saga Poe son de las mejores. Por un lado La Máscara de la Muerte Roja (The Masque Of The Red Death, 1964) cuenta con una estética psicodélica única. Por último, La Tumba de Ligeia (The Tomb of Ligeia, 1964) es una maravilla oscura que fue el broche de oro de la saga. En total Corman supo amortizar la obra de Poe, con 10 películas de terror gótico en su haber. Entre ellas, por cierto, un buen número de obras maestras y momentos inmortales del cine. Eso, señores, no lo pueden decir todos los directores de la nouvelle vague, ¿verdad?

En 1966 Corman volvió a dar muestras de su capacidad para reinventarse y de ser un visionario del cine comercial. Rueda Los Ángeles del Infierno (The Wild Angels) que contaba en su reparto con un jovencito Peter Fonda y con Nancy Sinatra (todo un reparto "hijos de..."). La película contaba las aventuras de una banda de moteros y fue la inspiración del clásico Easy Rider (1969), protagonizada por tres actores que comenzaron en la escuela Corman: Fonda, Nicholson y Dennis Hopper.
En 1967 realiza la que se considera su mejor película, La Matanza del Día de San Valentín (The St. Valentine's Day Massacre). Esta película con formato casi documental contaba pormenorizadamente los hechos que acabaron por meter a Al Capone en la carcel. En el papel de Al Capone destacaba un excepcional Jason Robards (La Balada de Cable Hogue).


Siguiendo su ley de complacer los gustos del público joven Corman realiza en 1967 El Viaje (The Trip). Escrita por Jack Nicholson, y con Peter Fonda, Dennis Hopper y Bruce Dern como protagonistas, cuenta la experiencia de un directivo de TV al probar el LSD, quien acaba alucinando e imaginando que está en una mazmorra. Corman incorporaba así la cultura de las drogas y la psicodelia a su cine, aunque algunas de sus obras ya habían incorporado lo psicodélico como estética.
Aprovechando el éxito del revival del cine de gangsters rejuvenecido por Bonnie & Clyde, Corman realiza Mamá Sangrienta (Bloody Mama, 1970), inspirada en la vida de Ma Baker y protagonizada por la estupenda Shelley Winters (Lolita), la película contaba con una de las primeras interpretaciones de Robert de Niro haciendo de hijo yonki. Como de costumbre Corman tocaba varios temas escabrosos como el estupro y la drogadicción. La película sirvió para revitalizar la leyenda de la ladrona de bancos, lo que hizo que Boney M le dedicara una canción.
Gas-s-s-s (Gas!-Or-It Became Necessary To Destroy The World In Order To Save It, 1971) fue la respuesta de Corman al hippismo, una historia de apocalipsis donde un gas mataba a todo aquel mayor de 25 años. En la película destacaba la música del grupo de rock Country Joe & The Fish. Ese mismo año Corman decide dar un salto al rodar una película de gran presupuesto, un biopic sobre el famoso aviador alemán conocido como El Barón Rojo. The Red Baron fue un fracaso y marcó el final de la carrera de Corman como director. Volvería a realizar otra película en 1978 y otra en 1990, pero se concentraría en su faceta de productor.
Entre las producciones de Corman cabe destacar algunas de las primeras obras de grandes directores, Francis Ford Coppola rodó su primera película, Dementia 13 (1963), bajo la mano de Corman. Lo mismo hizo Martin Scorsese con su opera prima, Boxcar Bertha (1971). Desde luego el viejo zorro seguía con el olfato despierto, en vista del éxito del Tiburón de Spielberg produjo Piraña (Piranha, 1978), dirigida por un joven Joe Dante.

Pudo producir estas películas al crear una pequeña productora y distribuidora, New World Pictures. La mayoría de las producciones de Corman fueron películas de rápida elaboración y consumo, incluyendo cine de terror, fantástico y otros subgéneros como películas de rock'n'roll o películas de cárceles femeninas. En la era del vídeo Corman siguió produciendo cine de entretenimiento, con una calidad muy discutible. Una de las anécdotas curiosas fue que realizó una película sobre los cuatro fantásticos en 1994 hecha sólo para que la Marvel no perdiera los derechos sobre los personajes y que nunca llegó a estrenarse.

En la actualidad Corman sigue produciendo películas al ritmo demencial al que nos tiene acostumbrados. En 2008 ya ha producido una película y tiene otras dos en periodo de post-producción. El pirata Corman ha sabido venderse como un artista de lo barato, y ha publicado varios libros contando sus métodos de producción y dirección. Buena parte de la capacidad de Corman como vendedor reside en su capacidad de venderse él mismo y toda una mitología alrededor. Puede que gran parte sea falsa, pero es lo que pasa cuando se trata con piratas. Y sin ellos, la vida sería mucho más aburrida.