MOVIMIENTO PÁNICO

El sátiro Pan representa en la mitología griega no sólo al Dios de los pastores y los rebaños, también es el Dios de la fertilidad y la sexualidad masculina. Esa parte instintiva y animal del hombre quedaba representada por una figura, medio cabrito y medio humano. Según una de sus genealogías sería hijo del Dios Hermes (Mercurio en la mitología romana), quien simulando ser un carnero hizo una visitilla divina (los Dioses griegos sí que sabían montárselo) a Penélope en ausencia de su esposo Odiseo. La palabra Pan siginificaría "hijo de todos" como referencia a las numerosas infidelidades de Penélope. Pan suele ser representado con una flauta, con la que deleitaba a las reses, y persiguiendo ninfas, muestra de su sexualidad desmedida.
Inspirados por la figura del sátiro hipersexuado, el dramaturgo español Fernando Arrabal, el cineasta chileno Fernando Jorodowsky y el ilustrador francés Roland Topor, fundaron en 1962 el Movimiento Pánico, bajo la consigna de reírse de la filosofía francesa imperante en el momento y unos principios que los unían al Surrealismo. Bajo tres principios básicos: terror, humor y simultaneidad, los artistas afirmaban la prevalencia de la locura como única vía de supervivencia en una sociedad en plena crisis de valores. La crítica de la razón y la exaltación de la ambigüedad son otras características propias de los integrantes del movimiento. El grupo hizo varias representaciones teatrales que se pueden enmarcar dentro del teatro del absurdo antes de ser disuelto en 1973 por Jorodowsky.
Probablemente el menos conocido de los miembros del movimiento sea el dibujante francés Roland Topor, pese a ser en muchos aspectos el que mejor supo representar el carácter irrespetuoso y humorístico del movimiento, llenando su extensa obra de un humor negro y elementos surrealistas tanto sus ilustraciones como en sus colaboraciones en distintas artes, más destacablemente el cine, aunque también el teatro, donde firmó obras originales y provocadoras como Vinci Tenía Razón. También destacó escribiendo novelas, El Quimérico Inquilino fue llevada al cine por Roman Polansky.

La labor de ilustrador de Topor pronto se trasladó al mundo de la animación, colaborando con René Laloux en una de las obras más interesantes e inquietantes que ha dado el cine de animación, El Mundo Salvaje (La Planète sauvage, 1973). El largometraje de ciencia ficción marcó un antes y un después en el cine animado europeo. Su colaboración en el cine no se limitó a la animación, ya que participó como actor en varias películas, siendo destacable su papel en la versión que en 1979 hizo Werner Herzog del clásico Nosferatu. En 1988, en colaboración con el director Enrique Xhonneux, Topor adapta la vida del Marqués de Sade en una de las mayores marcianadas que ha dado el cine, Marquis, una película en la que todos los actores iban cubiertos con máscaras de animales, y donde el pene de Sade era un personaje más de la obra. Topor murió en 1997.

La labor de ilustrador de Topor pronto se trasladó al mundo de la animación, colaborando con René Laloux en una de las obras más interesantes e inquietantes que ha dado el cine de animación, El Mundo Salvaje (La Planète sauvage, 1973). El largometraje de ciencia ficción marcó un antes y un después en el cine animado europeo. Su colaboración en el cine no se limitó a la animación, ya que participó como actor en varias películas, siendo destacable su papel en la versión que en 1979 hizo Werner Herzog del clásico Nosferatu. En 1988, en colaboración con el director Enrique Xhonneux, Topor adapta la vida del Marqués de Sade en una de las mayores marcianadas que ha dado el cine, Marquis, una película en la que todos los actores iban cubiertos con máscaras de animales, y donde el pene de Sade era un personaje más de la obra. Topor murió en 1997.

Fernando Arrabal ha pasado por ser un borracho lunático tras su paso por un programa en 1989 donde comenzó a defender sus teorías en favor del mileniarismo, en uno de los episodios más vergonzantes de la historia catódica (que adjuntamos para deleite del personal). Lo cierto es que las excentricidades del hombre han ensombrecido al autor. Sobre todo conocido por su obra como dramaturgo, que ha sido premiada internacionalmente, y que conserva un espíritu transgresor y provocador, Arrabal ha sabido moverse en distintos terrenos, llegando a firmar siete películas de estilo surrealista, muchas de ellas adaptaciones de su obra literaria, algunas de ellas auténticas obras bizarras llenas de elementos disonantes como su ópera prima, Viva la Muerte.





Alejandro Jorodowsky ha pasado por distintas etapas y facetas, pero seguramente sea su labor como cineasta la que le ha proporcionado más fama y le ha labrado una imagen de autor inaccesible y polémico. Fascinado por el mundo teatral y la forma de transmitir de los mimos pasa un periodo de seis años al lado del mítico mimo Marcel Marceau. Tras esta temporada se establece en México, donde tras montar varias obras teatralas realiza la adaptación al cine de una obra de Fernando Arrabal, Fando y Lis. La obra fue muy polémica, tanto por su narrativa surrealista como por tocar temas escabrosos como la sexualidad con gente discapacitada. Jorodowsky llegó a ser amenazado de muerte y estuvo a punto de ser linchado, por lo que tuvo que escapar.

En 1970 Jorodowsky realiza la que será su obra más popular, el western de culto El Topo, donde mezclaba elementos que se repetirán en su filmografía, como referencias a lo espiritual, objetos y personajes simbólicos, un lenguaje provocador y un metraje lamentablemente excesivo que va en contra de a narración. Pese a esto, El Topo se convierte en una obra de culto, una película rompedora que dio a Jorodowsky fama internacional, hasta el punto de interesar a John Lennon, quien promocionó la película y produjo, junto al representante de the Beatles Allan Klein, su siguiente incursión cinematográfica, la revolucionaria e inclasificable La Montaña Sagrada. La idea original es que la película la protagonizase George Harrison, pero finalmente éste se negó por las exigencias de Jorodowsky, quien quería que el beatle enseñara el ano. Aún sin Harrison, La Montaña Sagrada (1973) sigue siendo una joya del cine llena de simbología propia del tarot y elementos transferenciales que contiene algunas de las imágenes más impactantes que han podido ver estos ojos. A medio camino entre el cine documental que representa un viaje de ácido de un grupo de burgueses con aspiraciones a hippies y una primera parte, más interesante, donde Jorodowsky hace una lectura visual impactante de las dictaduras latinoamericanas de los 70. La película, por no variar, fue un escándalo.

La distribución de ambas películas embarcó a Jorodowsky y a Klein en una batalla legal que no acabó hasta el 2004, cuando por fin se pudo llegar a un acuerdo. El siguiente proyecto del director nunca llegaría a realizarse, se trataba de la adaptación de la novela de ciencia ficción Dune, de Frank Herbert. Para ello contó con un equipo impresionante entre los que se contaban Orson Welles, Salvador Dalí, Pink Floyd y H.R.Giger. Especialmente interesante fue el aporte del ilustrador de comics francés Moebius, quien realizó numerosos bocetos que, al no realizarse la película, acabarían convirtiéndose en el mítico comic El Incal, guionizado por el propio Jorodowsky. Muchos de los elementos de la película, que finalmente no se realizó por retirarse la productora del proyecto, acabarían siendo el germen de Alien y Star Wars.
Tras varios proyectos fallidos, en 1989 rueda su última película interesante en México, Santa Sangre, una mezcla entre el giallo y el cine de Fellini, producida por Claudio Argento. Entre sus últimos proyectos fallidos se cuenta una segunda parte de El Topo protagonizada por Johnny Deep y Marilyn Manson (!), que es un gran fan de la obra del chileno. De hecho Manson se ha comprometido a interpretar a un Papa de 300 años en el último proyecto del director, King Shot. No se asusten, probablemente nunca veamos dicha monstruosidad.

El mundo del comic ha recibido numerosas obras de ciencia ficción escritas por Jorodowsky tras El Incal, colaborando con artistas de la talla de Juan Giménez, Janjetov o el citado Moebius. En dichos comics vuelve a utilizar la simbología y los elementos del tarot. Su pasión por éste le ha llevado a escribir varios ensayos sobre el mismo, llegando incluso a realizar sesiones como tarotista y ser considerado que él define como psicomago. Así que el transgresor director se ha convertido en un abuelete reciclado a gurú new wave. Atrás quedó lo de cambiar el mundo. Puede que Pan le arrastre un día de sus canas y le enseñe de nuevo el camino, pastando, con su flauta y tras las ninfas...