BELA LUGOSI

La leyenda dice que cuando dos iconos del terror como Vincent Price y Peter Lorre asistieron al funeral de Bela Lugosi y le encontraron dentro de su ataúd ataviado como su personaje más famoso, el Conde Drácula, Lorre le dijo a Price "¿crees que deberíamos clavarle una estaca en el corazón por si acaso?". Pese a la dudosa veracidad de tal leyenda urbana no deja de ser una buena introducción para hablar de un hombre devorado por su propia leyenda, que acabó sus días en tal estado mental que quiso despedirse del mundo como el personaje que lo había inmortalizado. Y tal vez creyendo ser él mismo un vampiro, o aspirando a una inmortalidad que el tiempo le ha concedido a través de su obra.


Bela Lugosi es uno de los iconos más reconocibles del cine de terror, pero nunca ha gozado del prestigio con el que cuentan sus colegas Boris Karloff o Peter Lorre. Lugosi siempre ha cargado con el halo de actor sobreactuado, con un acento exagerado y un amaneramiento teatral excesivo para la gran pantalla. Lugosi realmente nació en Transilvania, y tras una carrera teatral en Europa tuvo que exiliarse en EEUU por sus ideas políticas. Allí se dio a conocer en los teatros por obras de Shakespeare y la adaptación del Drácula de Bram Stoker en los escenarios. En 1931 el director Todd Browning (autor de la obra maestra Freaks) contó con Lugosi para protagonizar la versión cinematográfica de Drácula. La idea de Browning era contar para el papel con el mítico Lon Chaney, conocido como el hombre de las mil caras por su capacidad para el disfraz, pero al fallecer éste de cáncer, llamó a Lugosi para el papel protagonista. El marcado acento húngaro del actor, sumado a su gesticulación y lo pausado de sus movimientos, cautivaron al público norteamericano y pasó a convertirse en una leyenda automática.

La película contó con una versión para el público hispanoparlante, con otro director y actores mexicanos pero rodada en los mismos escenarios y con el mismo guión que la original. Eran los comienzos del sonoro y todavía no estaba instaurado el sistema de doblaje, por lo que este film tiene dos versiones, en inglés y en castellano, teniendo la versión en castellano algunos aciertos técnicos que superan a la original pese a ser innecesariamente larga y contar con actuaciones muy pobres. El éxito del film fue tal que generó una serie de películas de terror hechas por la productora Universal que se convirtieron en herederas del estilo visual del impresionismo alemán y supusieron la semilla de grandes mitos cinematográficos como el monstruo de Frankenstein, la Momia, el Hombre Invisible, el Hombre Lobo... El papel de Drácula hizo a Lugosi tremendamente popular para la sociedad de la época, y también muy atractivo a ojos de las damas. Uno de los más sonoros romances que mantuvo el irresistible Bela fue con la bellísima actriz, Clara Bow, una pelirroja explosiva de los comienzos del cine con fama de ninfómana. De hecho la Bow también mantuvo romances con Gary Cooper, Eddie Cantor y ¡con un equipo entero de fútbol! Por cierto que en ese equipo estaba un joven especialmente dotado a quien Clara quiso dar una oportunidad introduciéndolo en el mundo del cine. El nombre del joven semental era John Wayne.

Tal vez una de las razones de la leyenda negra de Bela Lugosi parta de haber dejado escapar una de sus mayores oportunidades al rechazar el papel de Frankenstein (James Whale, 1931) y abrirle el camino al que sería su mayor competidor, el inigualable Boris Karloff. Lugosi se negó a aparecer con el rostro cubierto por una máscara, pero años después tuvo que aceptar el papel de la criatura en una película muy inferior a la obra maestra de James Whale, Frankenstein Meets The Wolf Man (1943). Lugosi ya estaba en el declive de su carrera, y pese a haber hecho grandes películas de terror como White Zombie (La Legión de los Hombres sin Alma, 1932), The Black Cat (Satanás, 1934) o Son Of Frankenstein (El Hijo de Frankenstein, 1939) en la que inmortalizó el papel del jorobado Ygor, el resto de su carrera se redujo a films mediocres o cameos en cintas como The Wolf Man (El Hombre Lobo, 1941) o Ninotchka (1939), una de las pocas cintas de Lugosi fuera del género fantástico. Por cierto que hacia Karloff siempre mantuvo un recelo enfermizo, pese a haber hecho juntos cinco películas.

Al final de su carrera, un Lugosi que sólo era recordado por su papel en Drácula, se vio abocado a autoparodiarse en las cintas de Abott y Costello o en las cintas serie B de Ed Wood, quien utilizó a Lugosi en películas tan geniales como Glen or Glenda (1953) o Bride Of The Monster (1955), llegando incluso a usar imágenes de archivo personales para incluír a Lugosi en una cinta rodada cuando ya había muerto, la infecta Plan 9 From Outer Space (1959), que sería la peor película de todos los tiempos, como reza su publicidad, si no existiera El Equipo Aahhgg. Lugosi acabó sus días enganchado a la morfina, a la que se había hecho adicto tras usarla para calmar el dolor de una herida de guerra, y enterrado con su traje de vampiro. Ironías de la vida, Martin Landau ganó el Oscar en 1994 por su brillante interpretación de Bela Lugosi en el film Ed Wood, un honor que ni en sueños se le habría concedido al actor húngaro. Mejor dicho, ni en pesadillas.