ROBERT DOWNEY JR. / TONY STARK

Hollywood es hoy un desierto donde una vez brilló el mejor cine de la historia. Los remakes de viejas películas, los biopics de vidas ya vividas y las adaptaciones literarias son el pan de cada día, demostrando una sequía creativa sin precedentes. Y como se ve que se les acaban los libros para destruir con sus nefastas adaptaciones, el siguiente paso es destrozar el mundo de la literatura marginal y rara vez valorada llamada comic. Por eso los amantes del comic estamos acostumbrados a ver atónitos pésimas películas, especialmente con el género de superhéroes, que ni respetan el espíritu del original (vease esa ñoñez llamada Spiderman o la pésima Superman Returns) ni tienen un reparto digno (Los Cuatro Fantásticos, Daredevil...). Claro está que hay ejemplos rescatables y hasta excelentes (el Superman de Richard Donner por encima de todas, pero también Batman Begins de Christopher Nolan, el Hulk de Ang Lee, Sin City de Frank Miller y Robert Rodríguez), pero la norma son las adaptaciones nefastas. Por eso hemos de decir que a priori nos parece un gran acierto el casting para el futuro estreno de la Marvel. Iron Man, o el Hombre de Hierro, fue uno de los personajes creados por Stan The Man Lee (ver capítulo de Stan en este mismo mes), en esta ocasión junto al genial artista Gene Colan. Aparece en la revista Tales of Suspense en 1963, y desde entonces se convierte en uno de los personajes más populares de la llamada casa de las ideas. El Hombre de Hierro pronto pasaría a formar parte del equipo que unía a los héroes más poderosos de la tierra, los Vengadores. En su primera aparición el personaje Tony Stark es atrapado por los comunistas (que eran muy malos en los primeros comics Marvel) y obligado a trabajar para ellos hasta que construye una armadura que además de matar comunistas permite a su enfermo corazón seguir latiendo.

El personaje se basaba (ay, Stan, pillín) en Batman, aparentando ser Tony Stark un millonario despreocupado que escondía su heroismo. Por suerte el personaje evolucionó con el tiempo, y pasó de ser un panfleto metálico contra el comunismo a un personaje más complejo. En 1979, dentro de la vibrante etapa en que el guionista David Michelinie y un joven John Romita jr. a los lápices llevaron a cabo, acentuaron el problema del alcoholismo del personaje. Este hecho fue toda una revelación, ya que era de los primeros héroes en mostrar tal dependencia, y su enfermedad le llevó incluso a abandonar durante un periodo su carrera heroica. Teniendo esto en cuenta nos parece muy interesante que para la versión cinematográfica del personaje se haya elegido como actor a Robert Downey jr, un actor que se puede identificar con los problemas de dependencia del héroe. El actor tuvo su primera experiencia con las drogas durante su participación en el mítico programa de TV Saturday Night Live. En 1987 fue a rehabilitación mientras su carrera se hundía. Ésta da un giro de 180 grados al protagonizar en 1990 el biopic Chaplin, por el que es nominado al oscar.

En 1996 es arrestado en tres ocasiones por posesión de drogas y tenencia ilícita de armas. Para entonces ya era considerado el nuevo enfant terrible de Hollywood. Los siguientes cuatro años Robert los pasa entre la prisión y la rehabilitación, mientras sigue dándole al crack, la heroína y la cocaína. Mientras la prensa se frota las manos con los escándalos cada vez más sonados del actor, éste sale de la cárcel en el año 2000 encontrando en la TV el refugio para resucitar su carrera, y gana un globo de oro por su actuación en la serie Ally McBeal. Recientemente el actor, ya sereno y rehabilitado, ha recuperado el favor del público gracias a películas como Buenas Noches y Buena Suerte, A Scanner Darkly o Zodiac, demostrando ser uno de los mejores actores de su generación. Protagonizar Iron Man le proporcionará más éxitos de taquilla, y Downey sabrá dotar al personaje de Tony Stark de una tridimensionalidad y una oscuridad que no le es ajena. El papel lo merece, ya que es tan jugoso que gente como Tom Cruise y Nicholas Cage estuvieron tras él. Que la película sea buena... eso ya sería mucho pedir. Y los aficionados al comic nos hemos acostumbrado a esperar lo peor. Por si acaso.