DEMASIADO AMOR

Los años 80 fueron desmedidos. El cuero sudoroso del heavy metal se mezclaba con las crestas cardadas de los neorománticos y los sostenes puntiagudos de las nuevas divas del pop, melenudos maquillados, góticos sin freno, hombreras mirando al cielo y Grace Jones, la Diosa de ébano con su boca kilométrica. Todos aquellos que consideran que los años 70 fueron una época hortera y sin medida debieran echar un vistazo a la era de Boy George y el acid house. Entre los muchos excesos de esos años (no hablaremos de la cocaína en esta ocasión) el sexo ocupaba un lugar primordial. Era la alegre década previa al sida en que experimentar estaba a la orden del día, y había que hacer más y de todos los modos imaginables. A la vez que la política vivía un resurgir conservador protagonizado por Reagan y Margaret Tatcher, quien proponía crear campos de concentración para homosexuales, las estrellas daban rienda suelta a sus lícitos placeres. Entre los más jugosos deletites sexuales de la era estaban las orgías organizadas por Queen para presentar sus discos, Elton John y sus interminables fiestas y los devaneos de Madonna. Pero si a alguien le pasó factura este epicurismo lividinoso fue al cantante del grupo INXS, uno de los grupos pop más interesantes de los años 80. Michael Hutchence, desde luego hacía honor al excesivo nombre de su grupo (responsable de éxitos como Suicide Blonde o I Need You Tonight) y en su vida privada era muy aficionado al sadomasoquismo. El cantante sentía una particular excitación al sentir que se asfixiaba, y a menudo necesitaba sentir esa peligrosa falta de oxígeno para llegar al éxtasis. Hutchence murió con 37 años en 1997. Apareció en un hotel ahorcado con una correa de cuero, colgado de un armario y completamente desnudo. Aunque las primeras hipótesis barajaron que fue un suicidio, parece más obvio pensar, sobre todo ateniéndose a la falta de pruebas que indicaran que Hutchence que se trataba de una fallida práctica amatoria. Su última pareja, la presentadora de Tv, Paula Yates, quien también tuvo una relación con Bob Geldof, acabaría suicidándose en el año 2000 tras una larga depresión y un intento de suicidio en 1998 por la muerte del cantante.


Otro cantante entregado al sabroso pecado de la carne es George Michael. Michael impactó tras su salida del grupo Wham y sus videos de alta carga erótica, que fueron prohibidos en algunos países. En sus videos George daba una imagen de macho, con su barbita de dos días y sus chaquetas de cuero. Posteriormente Michael confesó su homosexualidad y se convirtió en un icono gay.En 1993 su pareja murió de sida y poco después su madre falleció de cáncer. Todo esto hizo que Michael pasara por una depresión durante doce años. En 1998, para sumar desgracias, un cuerpo de policía británica con métodos similares a los de la Gestapo le tendió una trampa en un baño público y fue detenido por escándalo público y conducta deshonesta. Según parece dos policías vestidos de paisano se insinuaron al cantante enseñándole el miembro viril. Cuando Michael fue recíproco con la exposición fue detenido. George les dedicó posteriormente el vídeo Outside. No acaba ahí la historia del desdichado Georgie, en 2006 el cantante fue detenido por posesión de drogas al ser encontrado inconsciente en su coche. Los tabloides sensacionalistas británicos, auténtica jauría devoradora de almas, empezaron a hacer leña del árbol caído, asegurando por diversas fuentes que el cantante fuma veinte porros al día. En esta ocasión Michael renunció a dar una respuesta musical al incidente. Más recientemente el cantante ha sido descubierto manteniendo relaciones en un parque con un desconocido, infidelidad que su prometido ha perdonado. No creemos que sea la última vez que oigamos hablar del bueno de George, sobre todo por el acoso al que le someten los paparazzis.