BRIGITTE BARDOT

A veces el problema es la demencia senil. No todo el mundo envejece con dignidad. Pero algunos lo hacen con un toque llamativo de decadencia. Es el caso de BB, como se conocía a este mito erótico del cine francés en los 50. Bardot protagonizó su primera película con 18 años y un toque de lolita ultra-erotizada que levantó los ánimos de los espectadores de la época. Con su baile descalza en la película Y Dios Creó a la Mujer (Et Dieu Créa la Femme, 1952) se ganó un lugar entre los iconos sexuales del siglo XX. Su matrimonio con el director Roger Vadim, protagonizar una película con Kirk Douglas, sus incursiones musicales junto al brillante Serge Gainsbourg (quien compuso para ella varios temas, grabó varios duetos e incluso hizo un tema llamado Initials B.B. en su honor) no sirvieron para asentar su carrera. Sin duda una de las razones es que era una actriz terrible y, a pesar de llevar su halo de erotismo pedófilo hasta EEUU, nunca pudo cimentar una carrera internacional. A los 40 años se retiró. Pero no lo suficiente, decimos la mayoría. Ahora la "venerable" BB se dedica a abanderar los movimientos pro derechos de los animales, haciendo llamamientos a favor de las foquitas. Todo eso no estaría mal, si no fuera porque a la vez la señora se dedica a publicar libros racistas con perlas como ésta: "Hemos perdido el derecho a escandalizarnos cuando los clandestinos y los pordioseros profanan nuestras iglesias y las transforman en pocilgas humanas, cagando detrás del altar o haciendo pis contra las columnas, expandiendo sus olores nauseabundos bajo las bóvedas sagradas". Justificando que sus críticas al Islam se deben a que no se anestesia a los corderos en la tradicional fiesta musulmana (!) la Bardot se despacha a gusto en contra de los inmigrantes: "Me opongo a la islamización de Francia. Esta sumisión forzada me da asco. Nuestros ancestros, nuestros abuelos y nuestros padres dieron sus vidas por echar a sucesivos invasores", hablando también en contra del mestizaje: "Y así nos vemos obligados a mezclar nuestros genes por ser políticamente correctos". Dicho libro ocasionó las críticas de diversas asociaciones de derechos humanos, y tuvo que acabar pagando una multa simbólica. Así la señora BB se ha convertido en una parodia de racismo trasnochado, ridícula y carcomida por el odio, que hace juego con el flamante fantoche que es Sarkozy, quien al paso que vamos seguro que la nombra Ministra de asuntos exteriores. Cosas más raras se han visto.