REBELDES SIN CAUSA

Natalie Wood, una de las actrices más populares de todos los tiempos gracias a sus papeles en Esplendor en la Hierba (Splendor In The Grass, 1961), Centauros del Desierto (The Searchers, 1956) y, sobre todo, su papel como María en el inmortal musical West Side Story (1961), tuvo una historia desdichada. Hija de una familia de emigrantes rusos, Natalia Nikolaevna Zakharenko, se convirtió en la hija predilecta de su madre tras la predicción de una gitana que aseguró que la niña tendría una gran belleza admirada en el mundo. La gitana también le previno de las "aguas oscuras", una maldición que acabó por convertirse en siniestra profecía con los años. Tras algunos papeles infantiles, ya que Natalie comenzó a aparecer en el cine a los cuatro años gracias a la tenacidad de su madre, consiguió un contrato con la Fox participando en alguna película interesante como El Fantasma y la Señora Muir (The Ghost and Miss Muir, 1947). A los 16 años, y necesitando un papel adulto que consolidara el salto de su carrera, Natalie obtuvo el papel de novia de James Dean en Rebelde sin Causa (Rebel Without a Cause, 1955). Durante el rodaje comenzó a labrarse su fama de "chica mala" de Hollywood saliendo con varios actores del reparto, entre ellos Sal Mineo, Dennis Hopper, Nick Adams, e incluso el director de la película, Nicholas Ray, quien tenía entonces 43 años. En su larga lista de amantes posterior se cuentan Elvis Presley, Frank Sinatra, Raymond Burr... En su decimo octavo cumpleaños conocería al que sería el amor de su vida, el también actor Robert Wagner (sobrino de David Niven en La Pantera Rosa, Número Dos en Austin Powers), con el que se casaría y permanecería hasta su divorcio en 1961, cuando se supo del romance de Natalie con su compañero de reparto en Esplendor en la Hierba, el rompe-matrimonios Warren Beatty.

En la cumbre de su carrera Natalie estaba sóla e intentó suicidarse en tres ocasiones. Intentando retomar su vida abandonó el cine y se volvió a casar, pero también fracasó en este segundo matrimonio. En 1972 vuelve a casarse con Robert Wagner y abandona su carrera para dedicarse a su familia. Es en 1981 cuando decide retomar su carrera con el film Proyecto Brainstorm (Brainstorm, 1983) junto a Christopher Walken (El Cazador, La Zona Muerta). No llegaría a ver acabada la película ya que en Noviembre de 1981 muere ahogada. Natalie tenía un pánico irracional al agua y se dictaminó que la muerte había sido accidental a causa de la embriaguez de la actriz. Pero hay muchas cosas que no encajan en el misterio de la muerte de Natalie. Para empezar Natalie y Walken mantenían un supuesto romance. A pesar de los insistentes rumores del romance entre ambos Robert Wagner invita a Walken a compartir un crucero con la pareja. Según el capitán del barco Natalie coqueteó con Walken durante toda su estancia en el barco, lo que enfureció a Robert Wagner, quien mantuvo una fuerte discusión con los amantes. Posteriormente Wagner se emborrachó, y comprobando que su mujer y un bote salvavidas habían desaparecido, no hizo nada por buscarla. Otros testigos, de un yate que estaba anclado cerca del barco, aseguran haber oído a Natalie ahogándose y pidiendo auxilio mientras unos hombres respondían a los gritos de súplica diciendo que estaban en camino. Muchos cabos sueltos hacen de este caso uno de los más jugosos de Hollywood, ¿por qué se encontró a Natalie vestida sólo con un camisón y una bata? ¿Por qué Robert Wagner no llamó a la guardia costera hasta cuatro horas después de la desaparición de su esposa? ¿Quienes eran los hombres que oyeron los gritos de auxilio de Natalie y no la socorrieron? Tanto Robert Wagner como Christopher Walken huyeron del lugar para evitar a la prensa, y nunca han hablado públicamente del caso. Lo que está claro es que finalmente la profecía de la gitana se cumplió y las aguas oscuras se tragaron a la dulce Natalie.

El caso de Natalie cierra otro episodio siniestro de maldiciones, las de la película Rebelde sin Causa, otro film cuyos protagonistas conocieron siniestros destinos. El caso más conocido es el de James Dean, auténtico mito fílmico habiendo realizado sólo tres películas. Dean era todo un fenómeno del Actor's Studio que era considerado como el mejor actor de su época por gente como Marlon Brando. A la vez tenía un singular atractivo con su imagen de chico atormentado, lo que hizo que le siguiera una legión de fans. Pero sobre todo, su trágica y prematura muerte (tenía 24 años) le regaló a Dean el raro obsequio de la inmortalidad. Dicho esto, posiblemente sea también el caso artístico más sobrevalorado de la historia del siglo XX (bueno, también Jimi Hendrix es considerado el mejor guitarrista de todos los tiempos con sólo tres discos en su haber). Rebelde sin Causa hizo de James Dean una leyenda, con su imagen de eterno rebelde, heredera del papel de Brando en Salvaje (The Wild One, 1953).

En su vida personal Dean era un apasionado de lavelocidad. De hecho George Stevens, director de Gigante (Giant, 1956) le prohibió participar en carreras de coches mientras durase el rodaje de la película. Así que al acabar Gigante Dean se compró un Porsche Spyder al que bautizó como "Pequeño Bastardo". Catorce días después Dean se rompía el cuello en un accidente. En su vida personal Dean también era dado a los excesos. Era homosexual y tenía tendencias masoquistas. De hecho se le conocía con el cariñoso apodo de "el cenicero humano" por el placer que sentía cuando le apagaban cigarrillos en el recto.

Otro de los afectados por la maldición fue el actor Nick Adams. Adams admiraba profundamente a Dean y quedó destrozado por la muerte de su héroe y tras su muerte siguió su halo de rebelde, labrándose una fama difícil ante los estudios. Adams, tras hacer una serie de vaqueros para televisión, acabó en Japón haciendo películas de ciencia-ficción de serie B. Al poco de volver a EEUU Adams fue hayado muerto en su casa, habiendo tomado una cantidad ingente de pastillas con restos de otras drogas. Sin embargo la desaparición de varios objetos de la casa de Adams, incluyendo varias cintas personales, y las llamadas anónimas que sus familiares recibieron el día antes de la muerte de Adams, hacen que se sospeche que la muerte de Adams pudo no ser tan accidental.

Por último Sal Mineo (en la foto inferior junto a Elvis), inmortalizado por su papel de John "Plato" Crawford en Rebelde sin Causa, tampoco pudo escapar a la siniestra leyenda. El éxito de su papel en la película, que le proporcionó una nominación al Oscar hizo que le ofrecieran una serie de papeles clónicos (entre los que se cuenta Gigante, donde repetiría junto a Dean). Queriendo salir de este encasillamiento Mineo interpretó al mítico batería de jazz Gene Krupa en The Gene Krupa Story (1959) y a un superviviente del holocausto en Éxodo (Exodus, 1960). En los 60 Sal Mineo se convirtió en uno de los primeros actores en reconocer públicamente su bisexualidad, ganándose las antipatías de la industria y consiguiendo que su carrera se viese relegada a telefilms y películas de serie B. En 1969 dirigió y protagonizó la obra de teatro Fortune and Men's Eyes, con un jovencísimo Don Johnson. Pese al éxito de la obra al surgir el proyecto de llevarla al cine Sal Mineo fue vetado, de nuevo por su orientación sexual. En 1976, convertido en una vieja gloria de 37 años, Sal fue asaltado en su apartamento y murió tras recibir varias puñaladas. El hecho de que Mineo fuera homosexual hizo que la policía no se tomara el caso demasiado en serio, y pronto surgieron insinuaciones de que Mineo había muerto en un ritual masoquista. Finalmente un hombre fue acusado del crimen, pero parece más que probable que éste fuese un cabeza de turco y el asesino siga en libertad.