JACK PURVIS

Una de las figuras más enigmáticas y controvertidas de un mundo lleno de sombras como es el jazz, Jack Purvis fue un trompetista que grabó en varias sesiones en los años 20 y 30. No es un nombre conocido para los amantes del jazz, ya que solía grabar con bandas en las que no aparecía su nombre (por ejemplo con Frank Froeba & His Big Band). Purvis era un amante de la aviación. de hecho una de las primeras anécdotas de su leyenda es que se dedicaba a volar con un aeroplano por debajo de los puentes de Manhattan. Cuando se unió a los Fred Waring's Pennsylvanians le obligaron a que se afeitara el bigote y él respondió haciéndose afeitar toda la cabeza. En otra ocasión quiso que la arpista del grupo le enseñase a tocar dicho instrumento, para lo cual rompió la luna de una tienda de música y robó un arpa. Como no tuvo suerte a la hora de conseguir las clases privadas volvió a la tienda, rompió la nueva luna y volvió a dejar el instrumento en su sitio. Tras una serie de bizarros intentos de suicidio Purvis acabó en una prisión de Texas por traficar con su avioneta con armas y drogas sobre la frontera mexicana. Purvis se convirtió en el líder de la banda de jazz de la prisión de Huntsville, y estando encarcelado compuso una sinfonía escribiendo las notas y pentagramas con cerillas quemadas en los muros de su celda. En 1962 se informó de su suicidio en San Francisco, pero a finales de los 70 una misteriosa figura apareció en un club de jazz. Era un viejo que hablaba de los buenos y salvajes años 20 en Nueva York. Dijo que su nombre era Jack Purvis, y viendo el historial del músico, ¿quién puede decir que es imposible?
Viendo las gamberradas de este trompetista sociópata podemos decir que Purvis fue el primer artista punk de la historia. Y en una cena con Purvis seguramente acabaríamos todos en alguna cárcel texana. Y las prisiones sureñas de los años 30 no eran nada confortables.